Rubén Darío Rodríguez.A Coruña
Como la lotería. Así es ganar al Barça con algo más que el azar como factor decisivo. A veces toca la pedrea, la devolución; a veces se le vence al Barcelona. Pero el Liceo parece acercarse más al boleto premiado con la tensión y la urgencia de un play off -como en las semifinales ligueras del año pasado, cuando le derrotó en el Palacio- que en el transcurso de la fase regular. En la liga anterior ganaron también los azulgrana por 0-5 en el Palacio, ayer lo hicieron por 1-4, sin tanta fortuna como entonces, sin superioridad aplastante, pero... son el Barça.
Así que el Coinasa Liceo ya suma dos derrotas y dos victorias en este arranque de la OK Liga y ya le marcaron ayer el doble de goles de los que había recibido hasta la fecha. No fue un Liceo-Barça para recordar. Con las eliminatorias aún muy lejos en el calendario, ambos equipos rodaron sin prisa por marcar, examinando el ritmo con el que el contrario trazaba sus jugadas ofensivas; muy bien armado el Barcelona y cerrando fisuras en cuanto las contras liceístas las abrían, algo más suelto el Liceo, recurrente en el disparo lejano y más incisivo desde cerca cuando Pablo Álvarez incurría en el área azulgrana.
Entre frenazos de juego, provocados por un carrusel de faltas, piques y rigurosas amonestaciones, avanzó el partido sin precisión para el Liceo desde el punto de penalti, ya que Payero falló con un doble disparo. Entonces David Páez clavó la bola en la escuadra para justificar la rentabilidad de las contras y Carlos López le recogió un medio disparo para perforar de nuevo el marco local.
Con la ventaja de dos goles, el equipo catalán controló el choque con su parsimonia desesperante tras el descanso. El Coinasa Liceo subió la cuesta arriba en marcha corta y se fue quedando cada vez más abajo aunque todavía con aire. Pablo Álvarez malogró otro penalti y Carlos López batió a Llaverola por tercera vez con permiso de la defensa verdiblanca. Payero le dio un empujón al Liceo con un golazo desde lejos, que le dio voz y ruido a un Palacio ayer bien poblado. De poco sirvió, Panadero reabrió la brecha con otro gol y el Liceo aún se equivocó en otro lanzamiento de penalti.