M. PALICIO.OVIEDO
El Torino perdió al mejor equipo del mundo en un accidente de avión, el Botafogo se quedó sin campo por falta de pago y cuando pudo recuperarlo había sido demolido, el Racing de Avellaneda descendió en el campo del Independiente, su eterno rival, el mismo día que éste se proclamaba campeón... Son equipos con nombres sonoros, con historias de presupuestos holgados y jugadores excelsos, con algunos títulos y mucha mala suerte. Trece de ellos llenan la clasificación mundial de la desgracia en el fútbol que ha configurado con sus particulares criterios la revista argentina El Gráfico, en la edición de diciembre.
El Atlético de Madrid, único representante español, ocupa el undécimo lugar. Se le reconoce su descenso a Segunda de aquel horrible 2000 en el que también perdió su última final de Copa, contra el Espanyol, con gol inverosímil de Tamudo a Toni, pero sobre todo, entre otros méritos, la Copa de Europa de 1974. La que habrían ganado los rojiblancos de no ser por el disparo lejanísimo que a medio minuto del final enseñó a pronunciar Schwarzenbeck y le dio al Bayern de Múnich la oportunidad de golear (4-0) en el partido de desempate. No es casualidad que la lista sea de trece, trece clubes perseguidos por su enemistad con la fortuna, que, dice El Gráfico, "entraron en el imaginario popular por ser víctimas de una especie de conjura eterna". Y es que si en España el Atlético es el pupas, en Brasil dicen que "hay cosas que sólo pasan en el Botafogo" y en Italia alguien escribió que "en Génova es la Sampdoria o el psicoanálisis".
En esta colección de anécdotas desafortunadas manda el Torino, "un club al que el destino acarició como una flor y perforó con una espada sarracena", según un periodista italiano. Sus razones, un título arrebatado en 1928 por tentativa de soborno, cinco descensos desde 1989, un ascenso conseguido y revocado por quiebra, el atropello de su estrella de los sesenta por un socio que luego llegó a ser presidente y, sobre todo, el accidente de aviación que el 4 de mayo de 1949 se llevó a todo el equipo, que era entonces el mejor del mundo, con cinco títulos consecutivos. El Gráfico pone en segunda posición al Racing de Avellaneda y sube hasta la tercera al Génova italiano, el único rival del Oviedo en Europa, a aquel equipo que en 1991 eliminó a los azules de la Copa de la UEFA con un gol en el último minuto. Pero aunque el infortunio fuese entonces para el Oviedo, aquel día y algún tiempo después la mala suerte es la norma en la trayectoria del club más antiguo de Italia. No gana nada desde 1924, descendió a la serie C1 por soborno y en los setenta un hincha despechado por la venta de Gigi Meroni al Torino compró el eterno rival, el Sampdoria, y le vio ganar la Copa, la Recopa y el Scudetto.
No faltan, por detrás, el Atlas mexicano, que desde 1951 no festeja títulos, sólo lamenta los de su eterno rival, el Chivas; ni el Feyenoord holandés -tres ligas de su país en 32 años-. El sexto es el Botafogo, que con Garrincha, Zagallo, Jairzinho o Didí sólo ganó dos títulos de Brasil. A continuación, el Gimnasia y Esgrima de La Plata carga con los éxitos de sus vecinos del Estudiantes y el América de Cali colombiano, con mucho dinero y cuatro finales perdidas en la Copa Libertadores. Les sigue Europa, el Schalke 04 alemán -49 años sin ligas y tres perdidas en la jornada final-; la pertinaz sequía del Totthenham inglés -pese a Gascoigne, Lineker, Klinsmann o Waddle- y las pupas del Atlético. Cierran el Universidad de Chile, con sus 25 años sin celebraciones, y el París Saint Germain. El equipo de la capital sólo ha ganado dos ligas en Francia, con Djorkaeff, Weah, Ronaldinho...
Hay otros, el reciente Inter, de 16 años sin títulos, o el Bayer Leverkusen, rebautizado Neverkusen, como segundo de Bundesliga, Copa y Liga de Campeones en 2002, pero están éstos.