La pizarra

La siesta fue corta

21.09.2015 | 00:46
La siesta fue corta

La siesta fue corta. Eso es lo que se deduce después de disputar los doce primeros minutos de partido, ya que el Deportivo estuvo dormido, sin tensión y olvidándose de aplicar las virtudes demostradas en los partidos precedentes.

Pero vayamos al encuentro, y después comentaré unas consideraciones que creo que son interesantes.

De salida, Víctor Sánchez confirmó un sistema 4-1-4-1 flexible, con Celso Borges adelantado y Pedro Mosquera de pivote por delante de los dos centrales. Afrontamos los primeros minutos sin tensión defensiva, olvidándonos de las marcas y la presión, y así vinieron los dos primeros goles del Sporting (hay que presionar, marcar y replegar lo mismo en casa que fuera de casa). A partir de ahí el Deportivo jugó con mucha precipitación, con poca tranquilidad, como si faltaran pocos minutos para terminar el encuentro. Empezó a presionar y robar balón, pero con una presión individual y deficiente.

Empatamos el partido en una acción de estrategia y en una jugada individual, pero a continuación vino el fallo colectivo cogiendo al equipo desequilibrado defensivamente hablando y con fallo individual de Laure olvidándose de su marca en el tercer gol del Sporting.

En el segundo tiempo, con los cambios que hizo Víctor, en algunos momentos se pasó a jugar con un 4-3-3, pero muy desordenado y con muchos errores en el pase. Hubo un exceso de pases horizontales y pocos en profundidad porque los jugadores más adelantados del Deportivo estaban demasiado estáticos esperando a que les llegara el balón, por lo que se marcaban ellos solos. Creo que se tardó en hacer los cambios pertinentes, ya que algún jugador estaba asfixiado, y la única ocasión fue el tiro de Lucas Pérez que, después de rechazar en el portero Alberto, se fue a la madera.

Consideraciones finales:

1. Caso Fayçal: ya lo había advertido en dos ocasiones; ya le cogieron la matrícula.

2. Hasta conseguir los puntos de la salvación, hay que hacer las cosas como en los tres primeros partidos; igual se juega en casa que fuera.

3. Hay mucha competencia, buen banquillo y no hay que confiarse, porque todavía no hemos conseguido nada.

En fin, creo que ha sido un buen toque de atención.

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