Una remontada muy madura

El Dépor arrolló al Llagostera en el primer acto en un monólogo sin premio. El 1-0 al descanso no le hizo desistir. Empató y la remontada parecía peligrar por la roja a Luisinho, pero Oriol certificó el 1-2. La eliminatoria, decantada

02.12.2015 | 23:25

El Dépor no le perdió nunca la cara a este primer asalto de la Copa. Donde algunos ven un problema, este equipo vio una oportunidad. Los suplentes dieron la talla. Primero arrollaron sin premio y después aguantaron el envite y remontaron con diez. Ni los contratiempos le apartaron de la senda trazada. Y cuando el Llagostera apretaba con su último aliento, el 1-2 tampoco se movió. Un partido redondo, no excelso, pero de mucho mérito. Muy digno este Dépor. Hay plantilla.

Un monólogo sin premio. El Dépor fue una avalancha en el primer acto. Cardoso y Medunjanin eran dos de las grandes apuestas de Víctor en este once y respondieron como mejor saben: jugando al fútbol. Uno con exquisitez en el pase y la asociación, y el otro con desequilibrio y descaro. Del triángulo formado por ellos dos y Luisinho nació el 80% del gran fútbol coruñés de los primeros cuarenta y cinco minutos. Entre los compatriotas hay química y Haris se entiende con cualquiera que tenga un balón pegado al pie y sepa tratarlo. El Dépor generaba, creaba... y en el remate era cuando todo se venía abajo.

Hasta una docena de ocasiones para los blanquiazules. Las cuatro primeras para Oriol Riera, que en ese momento prolongaba su pelea con el gol. Sus movimientos eran académicos, se adelantaba a su par en la marca en todos y cada uno de los centros, pero los tres palos eran un territorio vedado para él. Balón arriba, pelota a un lado. Ni ante un rival inferior parecía poder celebrar ante la portería. Los demonios seguían en su cabeza. Había que esperar para asistir a su redención.

Esa falta de eficacia exponía al Dépor a un percance y así sucedió. Un rebote en un libre directo descolocó a la marca blanquiazul y en un balón a la espalda de Lopo, Juanjo fue más listo y sacó petroleo. 1-0. El Llagostera había hecho poco más que resistir el asedio y se encontraba con un premio inmerecido. Casi hace el 2-0 en la siguiente jugada. Desde ese momento, el Dépor se volvió a lanzar a tumba abierta y los catalanes no supieron lo que era pisar terreno contrario. En los últimos minutos, Lopo y Juan Domínguez, más entonado, tuvieron sus oportunidades para igualar la contienda. Fue imposible. Todo quedaba por definir en el segundo acto.

El excesivo premio animó al Llagostera a buscar el 2-0 tras el descanso. Oriol Alsina refrescó sus bandas y los catalanes fueron a por los blanquiazules. El Dépor se vio algo atosigado por la animosidad local y por la injusticia en el resultado. Tardó un cuarto de hora en rehacerse y su dominio no fue tan abrumador. Aun así, le sobraba calidad y oficio para hacer daño.

Y si hubo justicia en el marcador, también la hubo con uno de los protagonistas de la acción del empate. Cardoso, uno de los grandes descubrimientos de la noche, ejerció de pillo y se libró de su marcador con una finta. Fútbol de la calle. Enfiló la portería desde la cal y su centro, desviado por un rival, se topó con el empeine derecho de Fede Cartabia. Gol. 1-1. El tanto hacía justicia, aunque tarde y quizás en el momento en el que menos lo merecían los coruñeses. La remontada ya estaba en mente.

El panorama era el idílico para buscar el 1-2. El campo estaba inclinadísimo hacia la portería granota. Luisinho fue el contratiempo en este plan perfecto. El portugués fue por detrás a por un balón imposible y se topó con una pierna rival. Segunda amarilla. La hoja de ruta parecía cambiar, pero el Dépor se rebeló ante una igualada que no era justa. Adelantó sus líneas y asumió riesgos a la par que medía sus pases al milímetro. Poco a poco, entre sustos y algunos rondos en la frontal catalana, le llegó un balón a Riera que lo alojó en un lugar inalcanzable para René. El primer paso para rehabilitarse.

El objetivo estaba conseguido, a pesar de los contratiempos, y Víctor Sánchez del Amo ya pensaba en echar el cerrojo con la entrada de Saúl en el lateral izquierdo. El Llagostera apretaba, no quería despegarse de su sueño. Hasta le anularon el 2-2. El fuera de juego era claro. Pudo caer el 1-3 y Manu metió una mano providencial en el último segundo del descuento para evitar el empate. Se hacía justicia. El Dépor fue mejor y se llevaba su botín. Por más rondas de esta Copa.

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