AMBIENTE

Lucas anota, el Dépor perdona

El buen juego del equipo coruñés hizo creer al público que sería una tarde tranquila - El gol en el descuento la convirtió en decepción

25.01.2016 | 11:20
Lucas anota, el Dépor perdona

Riazor está cargado de emociones. No importa cómo acabe el partido, la conexión entre equipo y grada siempre gana. Ayer, en el minuto 27, se vivió uno de esos momentos mágicos. El nombre de Lucas volvió a sonar con fuerza y el aplauso posterior se escuchó por toda la ciudad. El de Monelos marcó y la afición enloqueció. Un 1-0 que sabía a gloria y que podía devolver al equipo a esa nube de la que no quiere bajar. Sin embargo, en 90 minutos no solo hay tiempo para la alegría. También para la rabia, la que se adueño de los presentes cuando, a un pasito del pitido final, el Valencia empató y capturó un punto que no merece.

"Vamos, hoy hay que ganar" fue el cántico de bienvenida que entonaron los seguidores del Deportivo. Algunas conversaciones que se escucharon en los bares de Manuel Murguía tenían al conjunto de Gary Neville como protagonista. Su mala racha motivaba a los deportivistas, que necesitaban volver a disfrutar en Riazor después del mal trago que tuvieron que digerir en el partido de la Copa del Rey contra el Mirandés. Borrón y cuenta nueva, si es posible. El día animaba a conseguirlo. Como si de una tarde de primavera se tratase, el buen tiempo y el fútbol vaciaron las casas y llenaron las calles. Los colores más predominantes: blanco y azul. Camisetas del equipo ché aparecían a cuentagotas. Alguno se fotografió con el autobús del Valencia que se encontraba en el parking de Riazor ante la sorpresa de los locales. Un ambiente muy cordial para un partido con mucha rivalidad.

Dentro del estadio, el buen rollo continuó, pero los murmullos de la grada cada vez que los jugadores de Víctor Sánchez del Amo pisaban área rival demostraban que no era un choque cualquiera. El gol era necesario. Y no solo por ganarle al Valencia, sino por sumar tres otra vez. La tensión estaba presente. Ni José Molina quiso perderse el encuentro. El exportero del Dépor se sentó en el Palco después de saludar al técnico, con el que coincidió en A Coruña. Una especial visita que el madrileño mostró en sus redes sociales. "Grandes recuerdos de grandes momentos compartidos", escribió Víctor minutos antes de que su equipo saltara al campo.

Pero el meta se quedó sin el título de talismán. Y es que no todo fueron risas ayer. También hubo enfados. Primero por el fuera de juego que pitó Melero López a Lucas, que estaba en posición correcta. Y después por una acción similar en la que el coruñés y Luis Alberto se iban solos hacía Ryan. El árbitro detuvo la jugada y nadie entendió por qué. Pañuelos y silbidos como señal de protesta. El que tampoco se libró de la bronca fue Santi Mina. Cuando Neville lo sentó en el banquillo, la afición le recordó su pasado celeste, algo que no gusta en Riazor. Lo que tampoco gusta son los finales locos que arrebatan puntos. Y no es la primera vez que ocurre esta temporada. Jona, que entró en los últimos minutos, buscó el gol que diese la tranquilidad completa. No llegó, pero sí el del Valencia. Otro golpe duro en casa, algunos silbidos y muchos aplausos. Suma y sigue.

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