Mosquera se queda en "casiña"

El Deportivo mejora su contrato y lo blinda - Sigue pese a la ofensiva del Valencia, que estaba dispuesto a pagar los cuatro millones de su cláusula y ficharlo ya

29.01.2016 | 11:34

El coruñés Pedro Mosquera se queda en el Deportivo. Cumple su deseo de seguir "en casiña", como había manifestado públicamente el pasado 16 de diciembre. Acepta la propuesta de mejora contractual que le hizo llegar el club coruñés, al tiempo que rechaza la suculenta oferta que le planteó el Valencia, dispuesto a abonar los cuatro millones de su cláusula de rescisión para incorporarlo ya. Además de una subida en su ficha y más años de duración, su nuevo contrato incluirá un incremento notable en esa cláusula tan baja, hasta ahora asequible para clubes poderosos como el ché. Su continuidad supone un alivio importante a corto y medio plazo para Víctor Sánchez, que seguirá contando con uno de sus futbolistas fundamentales, y también una apuesta segura para sentar unas bases sólidas para un período largo, ya que Mosquera es uno de los grandes pilares del equipo y sus mejores años de fútbol los va a dar en A Coruña, su ciudad. Está muy a gusto en el Dépor, donde se siente valorado, querido y plenamente identificado con el club y su afición, todos ellos factores decisivos para que aceptara unas condiciones económicas mejores que las que tenía, pero muy inferiores a las que le planteaban desde Mestalla.

Su gran campaña en Riazor estaba llamando la atención de varios clubes importantes. Entre ellos, el Valencia, cuyos responsables pudieron comprobar sus cualidades el pasado domingo en el estadio blanquiazul. Mosquera fue, junto a Lucas, el mejor futbolista sobre el césped. El Valencia lo quería ya, pero al mismo tiempo veía difícil la operación, al igual que el agente del jugador, Manuel García Quilón. El club ché estudiaba abonar esos cuatro millones antes de la medianoche del próximo lunes, aunque si lo hubiera hecho rompería un pacto no escrito entre todos los clubes de la Liga, según el cual las cláusulas solo se ejecutan si se cuenta con el visto bueno del otro equipo.

En este caso el Deportivo no estaba dispuesto a dar su aprobación. Desde el primer momento se agarró a Mosquera, al que considera uno de sus pilares del presente y del futuro. Desde el club coruñés reaccionaron de inmediato para intentar que aceptara una mejora contractual, pactando la correspondiente subida en su ficha y un aumento importante en su cláusula de rescisión. Desde la plaza de Pontevedra confiaban en que el jugador continuara en Riazor y prometían "luchar hasta el final" por retenerlo, cosa que finalmente consiguieron. Si el Valencia se lo llevaba, sería forzando la situación y sin el visto bueno del Dépor, como en su día hizo el Barça con Rivaldo. Tino Fernández y su consejo no negociaron ni estaban dispuestos a iniciar las conversaciones con el conjunto ché. No dieron ninguna facilidad al considerar que sería una operación mala para sus intereses, económicos y deportivos.

La continuidad de Mosquera permite al Deportivo seguir contando con uno de sus principales activos. Es el auténtico sostén del equipo y uno de sus dos grandes líderes, junto a Lucas Pérez. Es una posición, la de mediocentro, especialmente sensible, ya que Celso Borges todavía seguirá de baja algunas semanas más, Haris Medunjanin no cuenta para Víctor -tiene las puertas abiertas para salir en este mercado invernal- y Juan Domínguez estuvo muy gris las pocas veces que jugó esta temporada. Álex Bergantiños y sobre todo Mosquera son, hoy por hoy, indispensables para sostener al Dépor en la zona ancha.

Hace seis meses, el 27 de julio de 2015, Mosquera firmaba un contrato de cuatro años con el Deportivo. Volvía al equipo de su ciudad quince años después de destacar con la camiseta blanquiazul en el torneo internacional disputado en Tenerife. Allí llamó la atención de muchos clubes poderosos, entre ellos el Madrid, que lo incorporó a sus categorías inferiores. En 2010 llegó a debutar con el primer equipo merengue de la mano de Manuel Pellegrini, pero finalmente tuvo que buscar una salida para crecer. En el Getafe no brilló tanto como el curso pasado en el Elche, donde el técnico Fran Escribá llegó incluso a entregarle el brazalete de capitán. El descenso administrativo desencadenó su adiós al conjunto ilicitano y el club blanquiazul anduvo muy vivo para hacerse con sus servicios gratis, sin tener que abonar ningún traspaso. "Cuando me dijeron lo del Dépor, no me lo pensé. Siempre tienes esa morriña de volver aquí, con tu gente y tu familia. Llevo quince años fuera, vuelvo con 27, y es un lujo", declaró nada más regresar a A Coruña.

Desde el primer momento se convirtió en uno de los indiscutibles para Víctor Sánchez del Amo, que lo utilizó siempre de inicio salvo en la visita al Camp Nou, que se perdió por acumulación de amarillas. En total, 20 partidos de Liga más tres de Copa para sumar 1.992 minutos siendo el auténtico motor del Deportivo. Mosquera y Lucas son los grandes líderes del equipo, el pivote por su gran criterio con el balón, en corto y en largo, y por su enorme presencia, tanto en la fase defensiva como en la ofensiva; y el delantero por su carácter, su movilidad y sus goles. El medio tiene mucho recorrido y es capaz de iniciar las transiciones ofensivas y aparecer en posiciones de ataque para sumarse al remate o asistir a un compañero. Es el futbolista del Deportivo que más pases ha conectado, 1.031, y el décimo de toda la Liga en ese apartado.

Su gran rendimiento llevó al club a ofrecerle una ampliación contractual, con una mejora en su ficha unida a un incremento importante en su cláusula de rescisión. Desde hace un par de meses se iniciaron esas conversaciones, cuya existencia reconoció el propio pivote el pasado 16 de diciembre tras visitar Riazor para sumarse a la ampliación de capital del Deportivo. "Se está hablando. Hay interés en una renovación y yo estaría encantado de estar más años aquí, en casiña", decía entonces el centrocampista. Ayer, ante los movimientos iniciados desde Valencia, el club volvió a la carga para tratar de que el futbolista firmara por más tiempo, elevando de paso su cláusula de rescisión para blindarlo de cara al futuro. Al final, las dos partes se entendieron y Mosquera seguirá en Riazor. En casiña. Como el Dépor y él querían.

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