La fiesta acaba en cabreo

El Dépor deja la salvación pendiente tras desperdiciar su ventaja ante Las Palmas con el gol de Lucas

12.04.2016 | 11:18

El equipo hizo méritos por lo menos para empatar, pero le penalizó su falta de contundencia en las áreas

De méritos no se vive en el fútbol. Ni de homenajes. Lo que iba camino de convertirse en una gran fiesta, la de la salvación el día del regreso de Valerón a Riazor, acabó en cabreo con la derrota del Deportivo, que deja aún pendiente el objetivo de la permanencia. Tendrá que seguir remando en las jornadas que faltan después de que anoche dispusiera de ocasiones suficientes como para haber sumado un punto como mínimo. Le faltó lo de casi siempre, contundencia en las dos áreas.

Con Manu bajo palos y Fayçal en el banquillo, el Deportivo eligió el camino de la paciencia en búsqueda de esa victoria definitiva para la salvación. Repitió el plan que tan buen resultado le diera en la primera vuelta frente a Las Palmas y dejó que los grancanarios tuvieran más el balón. No le importó. Le interesaba que el rival se estirara para tratar de robar y correr. Por eso jugó Cartabia, para explotar su velocidad. Poco entró en juego al principio aunque luego fue adquiriendo protagonismo. Tardó veinte minutos en meterse de lleno en el partido, él y el resto de sus compañeros. Todos empezaron fríos y poco a poco se fueron entonando para no limitarse solo a defender sino también a tratar de generar peligro ante la portería visitante. Un tiro lejano de Juanfran, muy alto, fue la primera jugada de ataque finalizada (m.17). Más peligro creó Cartabia en el 25, con otro zapatazo que esta vez sí encontró portería para obligar a Javi Varas a lucirse.

Sin arriesgar demasiado, el Deportivo empezaba a dar señales de vida en campo contrario. Las Palmas, a lo suyo, seguía amasando el balón en busca de algún hueco. Lo encontró Araújo en el 28 pero Juanfran evitó su disparo cruzándose de manera providencial. Susto grande y un alivio para Manu, bien protegido por sus compañeros. El asturiano apenas tuvo que intervenir hasta entonces, solo para despejar en largo o iniciar el juego en corto, hasta que en el 35 atajó con seguridad un disparo casi sin ángulo de Nili. Esa intervención, más otra a tiro de Roque Mesa, acabaron de darle al portero ese punto de confianza necesario para encarar el resto del encuentro.

Lo malo es que el Dépor no acababa de sentirse del todo cómodo. Sí en su campo, pero no en el contrario. Le costaba robar la pelota y cuando lo hacía era demasiado lejos de la portería. Tuvo que recurrir al balón parado para acabar jugadas, como la que Sidnei remató en posición acrobática. Le faltó poco para marcar, como a Lucas en el 39 tras un pase largo a la espalda de la defensa. Su remate, alto, fue la mejor llegada coruñesa en los primeros 45 minutos.

El encuentro transcurría tranquilo, sin nervios. Nadie merecía más que un empate y así fue como se llegó al descanso, aunque justo antes del intermedio hubo dos zarpazos aislados, uno por cada bando. Primero, el de Jonathan Viera, cuyo lanzamiento lejano se marchó ligeramente desviado; y acto seguido, el de Cartabia, que se encontró de nuevo con las manos de Javi Varas. Terminaba una primera parte floja, con más balón para Las Palmas y pocas llegadas a puerta. Ninguno de los dos dio un paso al frente de manera decidida. Faltaba comprobar si el Dépor lo iba a dar tras la reanudación, en busca de ese triunfo con el que sellar el objetivo, o iba a dejar que fuese el rival el que siguiera llevando la iniciativa.

La incógnita duró solo dos minutos, los que tardó Lucas en firmar el 1-0. Nació de la nada, de un despeje de la defensa grancanaria que Navarro devolvió al área con un envío bombeado. Parecía una acción sin aparente peligro, pero Lucas, de nuevo el más listo de la clase, apareció para bajar el balón y batir por bajo a Javi Varas. El Dépor tenía que equilibrarse y juntarse más que nunca pero siguió estirándose, sin medir las consecuencias, y lo pagó pronto, en el 58, cuando Araújo devolvió la igualdad al marcador. Ya había avisado Las Palmas por mediación de Nili y a la segunda que tuvo no perdonó.

El Dépor reaccionó con dos ocasiones seguidas de Luis Alberto y Juanfran pero le seguía faltando fútbol, ideas, magia. Como la de Valerón, que entró en el 69 bajo la ovación unánime de Riazor. El que ahora lleva el 21 en la camiseta blanquiazul, Luis Alberto, optó por la potencia en vez de por la colocación para finalizar una ocasión inmejorable para decantar el partido a falta de un cuarto de hora para el final. Disparó a las nubes.

Poco después el que no perdonó fue David García para completar la remontada en el 79 aprovechando otro despiste defensivo del Dépor. Desde lejos lo vio Manuel Pablo mientras calentaba desde la banda. No hubo homenaje para él, ni salvación para el equipo coruñés pese a las ocasiones finales de Borges, Jonathan y Lucas. Merecieron más los de Víctor, que acabaron volcados sobre la portería contraria, incluido Lopo, improvisado delantero. Con más corazón que fútbol, pero sin perder la esperanza hasta que Araújo, en el 93, culminó una contra clara para hacer el 1-3 definitivo. Golpe duro, fiesta abortada y cabreo generalizado.

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