La Galicia de las luces

Un gol de Josef Martínez empaña una noche para el recuerdo. La Selección regresó entre la melancolía por lo robado y la maravilla que genera el fútbol eléctrico de una de las mejores generaciones de la historia. Lucas y Aspas, los mejores

20.05.2016 | 23:16

Brillaba y brillaba. Tanto que a veces deslumbraba en el medio de tanta pared. Era una mezcla de melancolía por lo robado durante ocho años y por el excelso nivel desplegado en algunos momentos. Galicia regresó sin una victoria pero con el zurrón lleno de méritos y buen fútbol. Es una Selección joven, rápida, vistosa, que pudo golear y a la que, al final, el destino le racaneó un triunfo más que merecido. La mejor generación de la historia del fútbol gallego (en disputa con la de 1964) hizo honor a lo que se decía de ella. De la mano de Aspas y Lucas, maravilló y hace presagiar un espléndido futuro al fútbol de esta tierra. A disfrutarla.

El resultón despliegue mostrado por Galicia en los primeros minutos debió llevar a más de uno a pensar que la espera había merecido la pena. Nunca se debió ir. Pero es innegable que esta selección es un grupo que crece y encandila en torno a una pelota y a la velocidad. Su fútbol lo empezaba a tejer Mosquera desde la salida de balón y lo terminaban de armar Lucas, Aspas y Denis Suárez en los metros definitivos. Sin espacios, a campo abierto, tocando, corriendo... Hacía daño desde muchos puntos ante una Venezuela algo sobrepasada, pero que sabía cerrarse y rascar. No venía de paseo.

Ese primer cuarto de hora sirvió de confirmación a lo que muchos intuían. Esta Selección Galega tiene muchísima materia prima. Aspas-Lucas, Lucas-Aspas. Da la impresión de que no pueden estar más en las antípodas y lo que se demostró esta noche es que su fútbol se sitúa en el mismo plano. Lo ven un segundo antes que el resto. Y partir de ahí de esa conexión se crearon innumerables ocasiones. Al combinado de Michel y Fran le faltaba algo de fuelle, no pudo presionar, pero tenía ganas, quería ser eléctrico. No fue capaz de ensanchar el campo pero le sobraba para ahogar a la Vinotinto. Aun así, los visitantes también tuvieron su momento. Les faltó calidad en la creación, pero entre su indudable intensidad y los caracoleos de Rómulo Otero intimidaron durante algunos minutos. Pocos fueron los escarceos. En realidad, Álex y Hugo Mallo disfrutaron de manera plácida del duelo.

Antes de la media hora Galicia volvio a tomar el mando con las mejores armas, las suyas. Velocidad y fútbol clarividente, aunque el gol llegó en un fallo. Jota armó el disparo desde la frontal y el balón, tras botar, se volvió imposible para Faríñez. Aspas solo tuvo que empujarla a la red. 1-0. Aspas marcaba, celebraba en Riazor y se abrazaba a Lucas. Milagro de la Selección Galega. El tanto premiaba a una Irmandiña muy superior en todas las facetas.

El fútbol de Galicia enriqueció sus registros en el segundo acto. Le empezó a pasar factura el cansancio, pero por momentos supo templar y por fin ensanchó el campo. Aspas, a la derecha. Para Lucas quedaba la izquierda y Joselu se movía en la vanguardia. Pronto el coruñés se tiró hacia el centro para asociarse con el de Moaña y el juego se volcó hacia esa banda. Las ocasiones caían en cascada. El ariete del Stoke tuvo las suyas, Aspas mandó una palo y Lucas se cansó de intentarlo. No había manera, hasta le anularon dos goles al límite. Se quedó sin el caramelo mayor en la fiesta.

Y mientras Riazor disfrutaba y destensaba reparando en el futuro de Pape, en el talento esfumado con la marcha de Angeliño o seguía maravillándose con las conexiones Aspas-Lucas, llegó el mazazo. Poco o nada había hecho Venezuela para no caer derrotado. Pero un balón suelto, varios rebotes y una irrefrenable pelea de Josef Martínez le acabaron dando el empate sobre la bocina. 1-1. Un borrón casi accidental que no puede empañar el estreno de la Galicia de las luces.

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