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Emre Çolak revive al Dépor

Agarrado al turco, creyó en una idea de equipo en torno a la pelota y fue creativo, valiente e incisivo para salvar un match-ball y poner contra las cuerdas a un Leganés superado. A Riazor, aliviado, le gusta lo que ve

09.12.2017 | 22:34
Emre Çolak revive al Dépor

Una idea, un jugador para articularla. El Dépor, ante otra final, se agarró a la única fórmula que le ha funcionado en los dos últimos años y a Emre Çolak, el futbolista capaz de darle sentido a esa anhelada armonía a partir de la pelota. Y, por fin, llegó el 'click' en el engranaje blanquiazul en una tarde de sábado de diciembre. El turco, Carles Gil, Adrián, Guilherme, Schär, Sidnei... Todos hablando el mismo idioma futbolístico, todos tocando, todos adelantando líneas y presionando, todos creyendo en lo que hacían y derribando por fútbol y por asalto a un Leganés que tenía que haber sido derrotado por un margen mucho mayor. Riazor respira con los tres puntos y porque, después de mucho tiempo, vuelve a ver a un verdadero equipo en su mejor exhibición de la temporada. Un punto de partida, no es poco.

No habían pasado ni dos minutos y el '8' ya se había pegado un esprint para ir a presionar una pelota en la que no había mucho que ganar. Sí tuvo premio, en ese momento y durante todo el primer acto. Además de a jugar al fútbol, el turco había venido a dejarse la piel, a ser el líder en ataque. Así todo es diferente.

A pesar de que los gestos, la actitud y la concentración de futbolistas de calidad ayudaban, el efecto no fue inmediato en el encuentro. El equipo pepinero se conoce de memoria su libreto: repliegue mezclado con algo de presión, minimizar espacios, aprovechar los errores del rival y salir a la contra como flechas. Pocas opciones le dio un Dépor activo, trabajador arriba y seguro en la salida de balón en los primeros, minutos que, aun así, no se libró de un aviso de Beauvue. Riazor hasta empezaba a pitar porque su equipo no era capaz de meterle mano a su rival. Los nervios estaban a flor piel. Solo lo solucionaba un gol. Y llegó.

El Dépor, hoy siempre atento, no desperdició un extraño fallo en cadena del Leganés. A Çolak le llegó un balón franco en la media luna del área, sin nadie alrededor, y le pegó con el alma. Cuéllar y Raúl García despejaron como pudieron y Adrián López solo tuvo que asegurar el remate, embocar con la cabeza a la red. El equipo y su grada encontraban alivio. Quedaba un mundo y más para un equipo con dudas, pero ya todo se veía diferente.

El grupo de Cristóbal fue un ciclón en los siguientes minutos, por fin tenía confianza, le salía su fútbol con naturalidad. Al equipo madrileño le entraron entonces las dudas. Olía a 2-0, aunque en realidad no hubo muchas ocasiones claras, más allá de un disparo de Adrián que hizo estirarse al meta visitante. Poco a poco el Leganés se sacudía esa presión y se nivelaba el duelo. Al Dépor no le sobraba el descanso. Finalmente, se mantenía el 1-0, a pesar del susto del remate de Bustinza en un saque de esquina.

Garitano hizo un cambio al descanso. Rubén Pérez peligraba con la amarilla que había visto y quería más fútbol con Gumbau. En un minuto los madrileños habían atacado más que en toda la primera parte: jugada larga, de banda a banda y remate de Szymanowski en fuera de juego ante Rubén. Riazor, helado. Primer susto superado, era un aviso.

Al Dépor le costó unos minutos asumir la nueva situación y ponerse a la par que su rival. Pronto le igualó y le superó. Con intensidad, con fútbol, con los toques de calidad de su trío de enganches, con Juanfran rejuvenecido y desbocado por la banda... Se mascaba el 2-0, Riazor empujaba. El equipo, muy diferente a su imagen habitual, se lo merecía, su afición también. No terminaba de llegar. La tuvo Lucas, el otomano, el valenciano con un balón al palo... Nada, condenado a sufrir.

El corazón seguía en un puño. Cristóbal demoró los cambios hasta los últimos diez minutos, le gustaba lo que veía, no había nada que tocar. El problema es que Carles Gil estaba agotado, Adrián también (se le nubló la vista en un remate a una gran asistencia de Lucas). Se resistía la tranquilidad. Y entre tantos nervios, Çolak reclamaba la pelota, disfrutaba, hasta se inventaba asistencias de tacón. En su salsa. No faltaron un par de sustos, uno con un centro desde la línea de fondo y otro en un balón colgado en el que pasó de todo y Rubén no supo imponerse. Por fin llegaba el pitido final. Riazor paladeaba el triunfo. Hacía tiempo y había tocado sufrir, le gustaba lo que había visto. Tres puntos y un camino.

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Ficha técnica (Deportivo-Leganés, 1-0):

Deportivo: Rubén; Juanfran, Schär, Sidnei, Navarro; Guilherme, Borges; Carles Gil ((Fede Valverde, min.87), Emre Çolak (Mosquera, min.94), Adrián López (Bakali, min.83); y Lucas Pérez.

Leganés: Cuéllar; Tito, Bustinza, Raúl García, Diego Rico; El Zhar (Naranjo, min.69), Rubén Pérez (Gumbau, min.46), Gabriel, Szymanowski (Amrabat, min.53); Eraso y Beauvue.

Gol: 1-0, min.24: Adrián López.

Árbitro: Melero López, del colegio andaluz. Mostró amarilla a Fabian Schär (min.27), Borges (min.48), Guilherme (min.53) y Navarro (min.93), del Deportivo; y a Rubén Pérez (min.39), Gumbau (min.61), Beauvue (min.87) y Gabriel (min.90), del Leganés.

Incidencias: Partido de la decimoquinta jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Abanca-Riazor ante 18.447 aficionados.

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