Callos con sabor a derbi

El prepartido de ayer demostró que las aficiones del Deportivo y del Celta saben convivir ante unas tapas - La afición coruñesa despidió al equipo con pitidos

24.12.2017 | 09:13

Esa frase que algunos acostumbraron a soltar en los últimos días sobre lo que es un clásico ayer sonó repetidas veces en los alrededores de Riazor, en cuyos locales de hostelería se dieron cita numerosos seguidores para degustar los callos y "ojear" a los "teloneros de o noso derbi", es decir, el partido que disputaron a la una de la tarde el Madrid y el Barcelona. ¡Callos! Esa típica tapa, o ración, del fin de semana en A Coruña. Pues sí, hay testigos de grupos -sí, en plural-, que por San Roque compartieron raciones y tapas con las camisetas del Deportivo y Celta.

Un ambiente tranquilo, propio de la gente que solo quiere fútbol, y disfrutar de lo que le depara el día. Tres grupos en un misma zona, nada que ver el uno con el otro, pero con algo en común, que estaban integrados por personas que lucían camisetas blanquiazules y celestes. Un ambiente tan agradable como sospechoso para alguno, tanto que un veterano seguidor deportivista se permitió participar en la tertulia. Llegó el café y los chupitos: "¿Sabéis que antes de entrar en Riazor vais a tener que soplar?", preguntó a los de la camiseta celeste. "Vamos con ellos", dijo un celtista señalando a su compañero con la casa deportivista. "Entonces os invito yo a otros", añadió el intruso sanrroqueño.

Esto es un derbi, un clásico, también lo es escuchar algunas declaraciones prepartido y pospartido; incluso los cánticos que ayer se intercambiaron deportivistas y celtistas en Riazor durante el partido. Los habituales que se producen en cada uno de estos choques, pero ahí se quedó todo. ¡Vale! También siguió en la zona mixta donde hablaron Hugo Mallo y Luisinho. Más valiese que alguno lo hiciese en el campo como lo hace fuera de él. Porque ayer Riazor fue una fiesta, con un tifo tremendo de los Riazor Blues en el que se leía: Donos da tormenta, capitáns na tempestade. Lástima que al final los seguidores deportivistas se quedaron solos abandonados por la tripulación.

Entregados desde el principio del día, ya a mediodía resonaron petardos y cánticos en los aledaños del estadio, cuando todavía faltaban más de cuatro horas para que empezase el partido, los deportivistas salieron con caras largas de Riazor, incluso algunos abandonaron el estadio en el descanso. Una actitud distinta de la de horas antes cuando numerosos seguidores coruñeses recibieron a su equipo a la llegada al estadio con botes de humo y cánticos. De nada sirvieron. Al final, Riazor enmudeció. Pitó al equipo cuando saludó desde el centro, que es lo menos. Animar durante el partido y mostrar el desacuerdo al final. Como dijeron muchos, la afición sigue un escalón por encima del equipo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Buscador de deportes

Información patrocinada
Enlaces recomendados: Premios Cine