ÁLEX ROMANO / AGENCIAS | A CORUÑA / SANTIAGO
El salario anual de los trabajadores gallegos y el coste por empleado en la comunidad siguen siendo los terceros más bajos de toda España a pesar del aumento que se ha producido respecto al año anterior.
La Encuesta Anual de Coste Laboral del Instituto Nacional de Estadística (INE) refleja que el sueldo medio de los trabajadores en la comunidad gallega en el año 2008 fue de 18.756,01 euros, lo que supone un aumento de un 4,9% respecto al salario anual del ejercicio anterior, pero sigue siendo el tercero más bajo de todo el Estado. Así, sólo los salarios medios en Extremadura el año pasado, con 17.951,19 euros anuales, y en Canarias, con 18.288,60 euros, fueron más bajos que los percibidos por los gallegos, aunque los trabajadores de ambas comunidades experimentaron aumentos porcentuales mayores, del 6,9% y del 6,1%, respectivamente.
De esta forma, el salario medio de los gallegos se situó el año pasado 2.882,85 euros por debajo de la media registrada en el conjunto del Estado, que se elevó a 21.638,86 euros anuales.
Mientras, el coste neto que tuvieron que pagar las empresas gallegas por cada trabajador en 2008 ascendió a 25.539,9 euros, un 4,7 % más que en el año precedente. En el ámbito nacional ascendió a 29.363,5 euros, un 5,2% más que en el ejercicio anterior.
En consonancia con los salarios, el coste neto que las empresas de Galicia tuvieron que pagar por cada empleado el año pasado también fue el tercero más bajo de todo el Estado, y sólo fue más elevado que el que abonaron las compañías extremeñas (24.382,61 euros) y las canarias (25.153,51 euros). No obstante, el coste neto en Extremadura se elevó un 6,8% el año pasado y en Canarias un 5,9 %, mientras que la comunidad gallega registró uno de los menores aumentos, del 4,7%, sólo mayor que el experimentado por Navarra (+3%), Aragón (+3,5%), Castilla y León (+4,2%) y Cataluña (+4,6%).
Si se tienen en cuenta las subvenciones y deducciones públicas, el coste laboral bruto por trabajador en Galicia alcanzó en 2008 los 25.798,26 euros, mientras que en el conjunto del Estado español se elevó a 29.610,14 euros, con un incremento interanual del 5,1% respecto al ejercicio 2007. El 72,7% de este coste bruto en Galicia lo constituyeron sueldos y salarios, por un importe de 18.756,01 euros por trabajador, mientras que las cotizaciones a la Seguridad Social supusieron el 23% del total, hasta 5.954,46 euros.
Por sectores, la industria española registró el mayor coste neto por trabajador en 2008, con 32.892,09 euros, si bien experimentó el menor incremento interanual, con un avance del 4,9%. Por su parte, el sector de la construcción experimentó el mayor crecimiento del coste neto, con un 6,4%, hasta 28.913,3 euros por trabajador, con especial incidencia del coste salarial, que repuntó un 6,5%, porcentaje superior al crecimiento registrado por los costes no salariales, que fue del 6%. En la construcción las indemnizaciones por fin de contrato y los pagos compensatorios elevaron los otros costes derivados del trabajo, si bien fue el sector que presentó menores costes por despido. En el caso del sector servicios, el incremento del coste neto por trabajador fue del 5,1%, hasta situarse en 27.864,8 euros por trabajador. En esta actividad, tanto los costes salariales como los no salariales experimentaron la misma variación, un repunte superior al 5% en ambos casos.
La nueva clasificación de actividades económicas (CNAE09) del INE registra diferencias "notables" en los costes laborales por trabajador de las distintas actividades, con registros que oscilan entre los 19.041,45 euros anuales brutos de los trabajadores de la hostelería, hasta los más de 55.000 euros por trabajadores en las secciones energéticas y financieras. De hecho, las actividades de energía y finanzas destacaron por ser las que mayores sueldos y salarios pagaron a sus trabajadores y las que asumieron un mayor coste en beneficios sociales para sus empleados, así como las que más dinero invirtieron en su formación.
La construcción, por su parte, presentó un mayor peso de las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social sobre el coste total, mientras que las indemnizaciones por despido implicaron mayores costes para la industria energética, frente a educación y Administración Pública, cuyos costes por despido fueron muy inferiores a la media de los sectores.