REDACCIÓN | A CORUÑA
El estudio de Caja Madrid que plantea una fusión con Caixa Galicia y con la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), una unión que le permitiría a la entidad madrileña liderar la segunda caja de España, ha logrado poner de acuerdo a todas las fuerzas políticas gallegas. Tanto PP como PSdG y BNG coinciden en que cualquier operación dentro de la reordenación que vive el sistema financiero español pasa por mantener la galleguidad de la entidad que preside José Luis Méndez.
Si el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo , advirtió el pasado lunes de que sin el permiso del Ejecutivo autónomo no puede haber una fusión de cajas, el responsable de Economía del grupo parlamentario popular en la Cámara gallega, Pedro Puy, fue ayer más contundente al afirmar que, por encima de todo, deben estar los intereses de Galicia, Puy explicó que, por muy legítimos que sean los derechos de los empleados de las entidades y los intereses políticos que pueda haber en los mercados financieros, la fusión de las cajas "es un tema de los que son de país", lo que, según desatacó, pasa por el mantenimiento de la "galleguidad" de Caixa Galicia y Caixanova.
Los socialistas proponen un gran acuerdo parlamentario para "blindar" a las entidades gallegas de operaciones que no sean lideradas por ellas misma, mientras que el Bloque apuesta por la creación de una gran caja gallega resultado de la fusión entre Caixa Galicia y Caixanova.
El intento de Caja Madrid de incluir a Caixa Galicia en su proyecto de configurar una entidad financiera que pueda acercarse al nivel de La Caixa, la primera de España, cuenta con el respaldo de dirigentes nacionales del PP pero difícilmente podría encontrar apoyos en la comunidad gallega y mucho menos en A Coruña.
La entidad que preside José Luis Méndez es una pieza clave en el tejido empresarial gallego comprometida con sectores estratégicos para la comunidad como el energético con presencia en Reganosa, o Norvento, la pesca y acuicultura con participación en Pescanova o la pizarra con su apoyo a Cupa Group.
A esta apuesta por la empresa gallega se une la importancia de su obra social de la que se benficiaron en el primer semestre de este año más de un millón de personas a través de una red de 35 centros propios y de los convenios con ayuntamientos. Este compromiso con la comunidad gallega y con sus empresarios podría verse diluído si las decisiones se adoptaran desde Madrid en una entidad más interesada en participar en operaciones de mayor calado en la economía española, por su dimensión, en detrimento del tejido empresarial gallego.
Todas las fuerzas políticas gallegas coinciden en que cualquier intento de dibujar un nuevo mapa de las cajas pasa por que sea liderado desde Galicia, por lo que nunca aceptarían lo que en la práctica sería una absorción. A Coruña ha visto cómo Fenosa, uno de los símbolos de la pujanza económica de la ciudad en la segunda mitad del pasado siglo, dejó de ser gallega, y como Fadesa, una de las principales inmobiliarias de España, dejó de ser controlada por el capital coruñés. La fusión de Caixa Galicia con Caja Madrid tendría un coste político, al margen de las posibles justificaciones económicas, difícil de asumir por los responsables políticos gallegos que dieran el visto bueno a la operación.
La fusión de una de las cajas gallegas con otra entidad ha de pasar por el Consello de la Xunta, tal y como se recoge en el Estatuto de Autonomía. Incluso en el caso de que el Gobierno gallego respaldase la fusión interegional de las entidades, la operación tendría que salvar además otro escollo porque habría de ser refrendada por el consejo de administración de las cajas.
Tanto el alcalde de A Coruña, Javier Losada, como el teniente de alcalde Henrique Tello, como el portavoz de la oposición Carlos Negreira coinden en la defensa de que Caixa Galicia mantenga su galleguidad y su sede en A Coruña.
Gobierno y Banco de España propugnan un nuevo escenario financiero mucho menos atomizado con entidades más fortalecidas. Hasta ahora los contactos se han producido entre cajas de la misma comunidad tanto en Cataluña como en Andalucía y Castilla y León. Informes sociológicos elaborados para el sector financiero ponen de manifiesto que la opción preferida por los gallegos para que se gestionen sus ahorros sería la creación de una única caja en la comunidad.
El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, aboga por que resulten de los procesos de fusión no tengan una dismensión inferior a los 50.000 millones de activos. Caixa Galicia tiene 48.184 millones y Caixanova 26.619. Las únicas voces en contra de la fusión de las dos entidades gallegas que se han escuchado con claridad son la del presidente del PP, Mariano Raojy, y la del predidente de Caixanova, Julio Fernández Gayoso.
"La fusión de las dos cajas gallegas pondría en la calle a muchísima gente" argumentó Rajoy hace unos días, a la vez que definió como "absurdas" las pretensiones políticas de unir dos cajas de la misma region. A su juicio, las alianzas interterritoriales harán crecer el mercado. El presidente de Caixanova también tiene muy claro que en Galicia: "dos cajas, mejor que una".
El vicepresidente de Caixa Galicia y presidente de la Diputación, Salvador Fernández Moreda, reconoce, sin embargo, que Galicia necesitará una caja fuerte para hacer frente a una situación en la que "o comes o te comen". Desde la entidad con sede en A Coruña nunca se ha cerrado la puerta a una operación para integrar las dos cajas que agrupan más del 52% de los créditos de los gallegos y el 57% de sus depósitos.
Unidas se convertirían en la quinta caja de España por volumen de activos que rondarían los 78.000 millones de euros. La Xunta se ha dado de plazo hasta octubre para abordar la situación de las cajas pero de momento ha anunciado que estudia presentar un recurso de inconstitucionalidad contra el fondo de reestructuración bancaria aprobada por el Gobierno para reforzar la solvencia de las entidades en dificultades y para facilitar las fusiones. La Xunta considera que podría invadir sus competencias ya que tiene capacidad para vetar operaciones de concentración de cajas. En la misma línea se ha pronunciado el Gobierno catalán.
El Gobierno ha destinado un fondo de hasta 90.000 millones para salvar la banca pero pone condiciones y obligará al banco o caja con dificultades a fusionarse o a traspasar total o parcialmente su negocio a otra entidad financiera. El PSdeG coincide con la Xunta en defender la galleguidad de Caixa Galicia pero discrepa sobre el recurso de incosntitucuionalidad que pretende presentar. Considera una "insensatez" recurrir un plan de ayudas excepcional. "Si hay una insolvencia en Galicia quién va a garantizar los créditos ¿Feijoo ?, se preguntó.
El BNG es la única formación que apuesta de forma clara por una sóla caja en Galicia. El portavoz nacionalista en el Congreso, Francisco Jorquera afirmó ayer que ha llegado el momento de de "mojarse" y de que todos los partidos y agentes soclaies definan calramente su posición en un proceso en el que están en juego los intereses de Galicia. A su juicio, es fundamental avanzar en la integración en una única caja porque esa fusión "evitaría elpeligro de que Galicia se qeude sin este tipo de instituciones financieras propias". Jorquera considera "urgente" una reforma de la Ley de Cajas.
El PSdeG evita definirse acerca de la creación de una sóla caja pero alerta a la Xunta de que "la batalla por el control de las cajas se ha abierto" y podría afectar al corazón fiananciero de Galicia, que saldría perdiendo en una posible fusión de Caixa Galicia con Caja Madrid. "La partida se abre y debemos ser parte activa", dijo el secretario general de los socialistas gallegos, Manuel Vázquez y criticó la ambigüedad del presidente de la Xunta. Los partidos de la oposición reclaman una posición más clara del presidente Núñez Feijóo en favor de Caixa Galicia pero las tres fuerzas tienen claro que Caixa Galicia no puede fusionarse con Caja Madrid.