AGENCIAS | MADRID
El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho respondió ayer en una entrevista concedida a Europa Press a la petición de abaratar el despido de la CEOE. "Me gustaría saber si todos los que piden bajar la indemnización por despido a la gente que cobra 1.500 euros al mes tienen contratos blindados" y se preguntó si las indemnizaciones por despido que se han pagado dentro de las organizaciones que defienden el abaratamiento del despido han sido históricamente de 20 días.
Corbacho también advirtió a la patronal de que el diálogo social no se retomará en septiembre si sólo sirve para volver a "marear la perdiz" y perder el tiempo sin posibilidades de acuerdo. En este sentido, subrayó que la organización empresarial haría bien en reflexionar y aparcar aquellas propuestas que hacen "materialmente imposible" un acuerdo con sindicatos y Gobierno.
"Si la CEOE vuelve con la rebaja en cinco puntos de las cotizaciones, o con que las bajas por enfermedad común sean gestionadas por las mutuas o con el abaratamiento sin más del despido, si viene con esas propuestas, lo mejor que podemos hacer es no iniciar el diálogo", subrayó Corbacho.
El ministro reconoció que durante seis meses ha vivido la "improductividad" de un proceso de diálogo social que primero se vio ralentizado por las dinámicas internas de algunos de los interlocutores (CCOO celebró elecciones en diciembre y CEOE y UGT en abril) y que después siguió celebrando reuniones sin que el diálogo terminara en acuerdo. "Al ministro de Trabajo no le gustaría volver a estar otros seis meses mareando la perdiz", avisó Corbacho, que replicó a la patronal que a la mesa de negociación no puede acudir con programas de máximos si realmente tiene voluntad de acuerdo.
En este sentido, advirtió a la organización empresarial que "no puede pretender ganar el partido por 5-0" y dejar que los demás se queden sin nada, pasivamente. "Cuando pretendes llegar a un acuerdo, sabes que en el camino te tendrás que dejar algo. Todos deben dejar algo y lo importante es que al final, en el documento que resulte, nadie tenga el cien por cien de sus pretensiones, pero todo el mundo se vea reflejado en él", declaró.
A la pregunta de si la CEOE representa realmente al empresariado español, Corbacho dijo que sí y que "no habría que quitarle un ápice de representatividad". Otra cosa, precisó, es si la cúpula de la patronal representa realmente a todos los empresarios. "¿Es la cúpula de la CEOE la representante genuina del mediano y el pequeño empresario de este país? Pues no. La cúpula de la CEOE representa a la gran empresa, que también es importante, pero hay que recordar que el 80% del tejido productivo en España son pymes", enfatizó.
En este punto, declaró que pese a que Cepyme es un interlocutor más del diálogo social, la CEOE "no le da el protagonismo que probablemente le correspondería". "Puede sonar duro, pero esa es la realidad", indicó.
En caso de que el diálogo social pudiera reanudarse en septiembre, el ministro manifestó que su formato seguiría siendo tripartito, es decir, que no se prescindiría de ningún interlocutor. "El diálogo social tiene tres patas, y si no tiene ese base no sería diálogo social", comentó.