M. J. AIRA | A CORUÑA
La producción de biogás en Galicia para generar energía eléctrica todavía está en pañales. La comunidad cuenta con tres plantas de producción ubicadas en la provincia de A Coruña: en Nostián, la central de tratamiento de residuos sólidos urbanos con una potencia de 6,275 megawatios; otra en Cerceda de 2,5 megawatios y la planta de Urbaser en Bens, de 2,268 megawatios. Aunque el volumen obtenido de este gas combustible ha seguido un trayecto irregular, la producción se ha incrementado en los últimos siete años. Mientras que en 2002, se obtuvieron 4,8 millones de m3, en 2008 se registró una producción de 15,5 millones de m3, según datos de la Consellería de Economía e Industria.
El biogás es un gas combustible compuesto principalmente de metano y dióxido de carbono y se obtiene como resultado de la fermentación anaerobia ( sin oxígeno) de materiales orgánicos biodegradables. Para su generación, se utilizan residuos orgánicos de todo tipo: cárnicos -procedentes de las industrias ganaderas-, vegetales, lácteos y pesqueros pero, por el momento, en la comunidad el tratamiento a partir de esto residuos orgánicos está aún por explotar y sólo se obtiene a partir de desperdicios urbanos. El biogás se utiliza para producir calor y electricidad, aunque esta última es la que genera mayores ingresos económico, ya que se vende a las compañías de un modo similar al de otras fuentes eléctricas.
Pese a los 15 millones de m3 que se generaron el pasado año en Galicia, la producción potencial de la comunidad es muy superior, según datos del proyecto de investigación PSE Probiogás, coordinado por la empresa Ainia y en el que participan 27 socios (entre ellos, Sogama y la Universidade de Santiago).
El informe revela que con la cantidad de industrias ganaderas y pesqueras que generan toneladas de residuos orgánicos en Galicia, se podrían producir como máximo al año, aproximadamente, unos 200 millones de m3 de biogás. La concentración de estos desechos industriales no sigue una distribución homogénea en el conjunto de la comunidad. De esta forma, los litorales de Pontevedra y A Coruña tienen su máximo de aprovechamiento de residuos en la industria pesquera, los lácteos se concentran en Lugo y las cárnicas en municipios de Lugo y Ourense. En total, el estudio cifra la cantidad de desperdicios agroalimentarios en 2,3 millones de toneladas al año.
La explotación de este proceso energético todavía es residual en Galicia. "La mejor opción con el biogás es hacer plantas a pequeña escala, por parroquias o barrios, porque las grandes centrales acaban dando problemas", opina Fins Eirexas, secretario ejecutivo de la asociación ecologista Adega, sobre la extensión del modelo de centrales a todos los municipios de la comunidad. En este sentido, reconoce que "en lo que a medio ambiente se refiere, nosotros apostamos por el compostaje aerobio", que es tratar los residuos con la intervención de aire porque, afirma, "es más sencillo, barato y ecológico".
Como fuente renovable, el uso del biogás reemplaza al consumo de las energías fósiles, según el estudio. Esto contribuye a garantizar el suministro de energía, en especial en áreas rurales y reducir la dependencia de las importaciones de combustibles procedentes de otros países, con lo que, concluye, "tiene un valor estratégico para nuestro país". A esto se suma el hecho de que reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, tanto por el menor uso de los combustibles fósiles, como por el adecuado tratamiento que se le da a residuos como los purines de cerdo, que son altamente contaminantes.
España tiene un potencial de generación de biogás agroindustrial de 8.000 millones de m3 al año. El combustible se produciría con los cerca de 83,5 millones de toneladas al año de desperdicios agroalimentarios. La industria ganadera es la que más origina con 49 millones de toneladas al año, y le siguen de lejos los desechos vegetales con un total de 27 millones de toneladas al año. De los productos lácteos se extraen anualmente 3,1 millones de residuos, 3,3 millones de los cárnicos y 0,5 millones de los pesqueros.
Autonomías
Por comunidades, Castilla y León es la comunidad con mayor potencial de generación de biogás con 2.140 millones de m3 al año. Le sigue Andalucía con un potencial de 1.000 millones, Castilla La-Mancha (952 millones dem3), Aragón (858 millones de m3) y Cataluña (767 millones de m3). En el lado opuesto, con la menor producción en potencia de este gas combustible se sitúan Asturias, con sólo 39 millones de m3, y Baleares y Canarias con una capacidad de 44 y 45 millones de m3, respectivamente.
Pese a tener una industria agroalimentaria fuerte, en España, sin embargo, el biogás todavía no es una de las fuentes renovables más recurrentes, a diferencia de lo que ocurre en otros países europeos: en Alemania, Austria, Dinamarca o Suecia, este gas combustible es ya una de las alternativas más empleadas para sacar provecho a los residuos orgánicos.