MANOLO RODRÍGUEZ | A CORUÑA
La Consellería de Traballo e Benestar puso ayer fin, de momento, a casi cuatro meses de conflicto en Caramelo y lo hizo al aprobar el expediente de regulación de empleo (ERE) que afecta a 237 empleados de la firma textil sólo seis días después de que la empresa lo presentase en el registro.
El departamento de Beatriz Mato tenía 15 días hábiles para resolverlo, pero fueron suficientes menos de la mitad. Se sabía de memoria toda la información que aportó la compañía y cuando, junto a todo el papeleo, le llegó el acta notarial con el resultado de la última votación, la resolución parecía clara. Sólo hacían falta unos días para realizar un par de comprobaciones y aprobar el expediente.
La empresa pretende que el ERE esté finalizado antes de que empiece septiembre por lo que procederá a realizar "una ejecución inmediata" del mismo. Así, abrirá hoy un periodo de "unos días" para que los empleados que quieran se apunten a la lista de trabajadores que se acogen al ERE. Si no se alcanza la cifra de los 237 será la compañía la que decida el nombre de los despedidos.
Cuatro son, por importancia, las razones que ha dado la consellería para resolver de forma favorable el expediente. La primera, y en la que más ha incidido, es que el ERE les ha llegado con "el acuerdo de los trabajadores y de la empresa, ya que fue apoyado por más de la mitad del cuadro de personal".
El departamento autonómico reconoce que en la documentación del ERE entregada el pasado 4 de agosto se incluye la decisión tomada por 222 trabajadores "en una votación en la que dieron el sí al expediente". Traballo recuerda que tanto la votación como su convocatoria tienen "validez legal" al estar amparadas por el Estatuto de Trabajadores.
Acuerdo
En su resolución, considera que hubo un "acuerdo" entre los trabajadores y la empresa al dar por válido el referéndum celebrado el pasado 3 de agosto, en el que 222 empleados, de los 235 que acudieron a votar, respaldaron la última propuesta económica de la empresa. En ningún momento de su comunicado, la Consellería de Traballo se refiere a la votación de la asamblea de trabajadores del pasado 23 de julio en la que sólo 91 empleados de los 214 que votaron apoyaron la oferta.
La Xunta remarca que el acuerdo "fue apoyado por más de la mitad del personal" y añade que "atendiendo al acta notarial previa a la votación, el cuadro de personal está formado por 442 personas", un número "confirmado" por la Inspección de Traballo en un reciente informe y que la CIG cifró en 447 al cuestionar el resultado de la votación.
Como segunda razón para resolver el ERE, la consellería señala que ha tenido en cuenta el plan de viabilidad presentado por la dirección de Caramelo "en el que se recoge como necesaria la extinción de 237 puestos de trabajo para poder garantizar el futuro de la compañía, que en los últimos tres años tuvo más de 50 millones de euros de pérdidas".
La tercera razón es que, según la información que manejaba y que está incluida en el ERE, la situación económica de Caramelo "se vio agravada en los últimos meses, tal y como se refleja en la presentación del preconcurso de acreedores" realizada el pasado 12 de junio.
La posibilidad de que con esta actuación "la empresa pueda seguir funcionando" fue el cuarto motivo esgrimido por la consellería para adoptar esta decisión, una resolución "que tiene como objetivo evitar la pérdida de más de 600 puestos de trabajo, los 442 de la factoría de A Grela y el resto, trabajadores de las tiendas.
De no haberse resuelto el expediente, los 19 empleados denunciados por los destrozos causados en las instalaciones de la firma textil en junio habrían sido despedidos, ya que ayer vencía el plazo de ejecución, por lo que no se hubiera podido cumplir uno de los siete puntos recogidos en la propuesta.
Expediente
La dirección de Caramelo remitió el pasado 4 de agosto a la Consellería de Traballo el expediente de regulación de empleo tras dar por finalizado el periodo de consultas con el comité de empresa, una vez que el referéndum auspiciado por un grupo de trabajadores respaldase la última oferta del grupo textil, integrada por siete puntos. Entre ellos está el pago en concepto de indemnizaciones de 39 días por año trabajado con un límite de 34 mensualidades y un tope de 60.000 euros por trabajador. Esta propuesta provocó la división en el comité de empresa ya que, frente al rechazo de la CIG -sindicato mayoritario en el comité con 12 delegados- CCOO, con cinco, mostró su respaldo a la misma en la asamblea de trabajadores celebrada el pasado 23 de julio, tras la última reunión entre el comité de empresa y la dirección del grupo textil.
Las reacciones a la aprobación del expediente no se hicieron esperar y la CIG anunció ayer que interpondrá un recurso administrativo contra la decisión de la Consellería de Traballo. La responsable de la CIG-textil, Dores Martínez, consideró "absolutamente vergonzoso y reprochable que no comunicaran la decisión al comité de empresa".
Martínez calificó de "lamentable" e "ilegal" la aceptación del ERE que "confirma que es fruto de un acuerdo político entre el gobierno gallego y Jove y que ya existía antes de presentarse el ERE". Dores Martínez aseguró que la CIG presentará un recurso ante los tribunales y que tiene un plazo de un mes a partir de la resolución de la consellería.
El secretario de la Federación de Industrias, Textil y Químicas de CCOO de Galicia, Manuel Lores, se mostró satisfecho por la resolución de la consellería, al considerar que "es la única salida para la empresa en las condiciones en las que está". "Es la salida más viable del proceso de negociación y coincide con nuestra postura y con la posición mayoritaria de los trabajadores", reconoció.
Lores recordó que CCOO ya mostró en la asamblea de trabajadores del 23 de julio su apoyo a la última propuesta "que no siendo maravilloso, era el mejor acuerdo", indicó al referirse a la situación económica de la empresa.
Fuentes de Caramelo calificaron de "positiva" la resolución de la Xunta que consideraron un "paso adelante para intentar sacar adelante a la firma, aunque no el único", matizaron en alusión a las medidas incluidas en su plan de viabilidad.