L. COSTAS | A CORUÑA
El 70% de las empresas coruñesas enfrenta serios problemas de financiación por la negativa de bancos y cajas de ahorro a financiar su actividad, según un estudio de la Asociación de Jóvenes Empresarios de España (AJE). De poco vale que existan brotes verdes o que la recuperación económica haya comenzado. El grifo del circulante continúa cerrado a cal y canto y como dijo el presidente de la patronal gallega en una reciente entrevista, "sin liquidez, no hay oxígeno".
El presidente de AJE Marineda, Daniel Ramos, que considera que los resultados del estudio de la asociación de ámbito nacional son extrapolables a Galicia y A Coruña, advierte de que los industriales enfrentan serios problemas "sobre todo para renovar las líneas de crédito".
Y lo peor es que la mayoría soporta las restricciones del crédito desde hace algo más de un año. Los jóvenes empresarios alertaban el verano pasado de que las entidades financieras empezaban a poner trabas hasta para concederles créditos de 30.000 euros. Y la situación, dice Ramos, no ha mejorado.
Más bien empeora cada día. Así lo asegura el presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA) en Galicia, Rafael Granados, que suma a la situación de hace un año las deudas contraídas por los pequeños empresarios. "Los bancos también sufren la crisis; no pueden prestar dinero a morosos y ahora hay mucha gente con problemas porque apenas factura y no existe la financiación que había antes de la crisis; es una cadena", comenta.
Granados dice sin embargo que hasta los autónomos y pequeñas empresas que no viven situaciones tan dramáticas se enfrentan con la negativa de las entidades a prestar. "Los bancos nos analizan día a día y hasta cuando vas a renovar una línea de crédito de 60.000 euros con tu patrimonio como aval, te dicen que no, te lo dan por 25.000 euros o incluso retrasan su respuesta hasta que analizan los riesgos", relata. En el camino quedaron más de 10.000 trabajadores por cuenta propia, entre los 5.800 que se dieron de baja en el régimen especial durante 2008 en Galicia y los 4.500 que lo han hecho, según Granados, desde el inicio del año hasta ahora.
Ramos comprende que las entidades financieras no escapan a la quema y que una vez superada la crisis financiera e iniciada la recuperación, se enfrentan al reto de la morosidad en un panorama poco dado al optimismo, por la elevada tasa de paro y las llamadas a la necesidad de una reestructuración que lanza el Banco de España. AJE Marineda reclama a las instituciones un papel más activo en la concesión de avales. "No hay duda de que éste no es un buen momento para conseguir financiación, el mayor problema para los bancos es asumir riesgos, así que si los asume la Xunta o el Gobierno, darán su dinero con más alegría", expone.
El directivo de la agrupación empresarial reconoce que las demandas empresariales han dado sus frutos y confía en las promesas que el conselleiro de Economía e Industria, Javier Guerra, hizo a empresarios, emprendedores y autónomos a finales de julio.
Guerra se comprometió a presentar "en breve" nuevas líneas de crédito, avales y subvenciones para los trabajadores por cuenta propia, las pymes y microempresas. "A nosotros nos dijo que iba a ser inmediato y confiamos en que sea dentro de la primera quincena de septiembre porque la situación es de emergencia; cada día hay alguien que cierra porque no puede esperar más a que lleguen las medidas" que se prometen.
La federación gallega de jóvenes empresarios alerta además de que a la negativa de las entidades bancarias a prestar se une la duración de los trámites, que alarga la agonía de los empresarios con dificultades. "Ahora mismo, aún con un aval del Igape, el plazo es de un mínimo de mes y medio o dos meses desde que inicias todos los trámites, pero sin aval, el análisis de riesgos puede prolongarse", expone Daniel Ramos.
Los trabajadores por cuenta propia también reclaman medidas para restablecer la confianza de los consumidores y promover el consumo entre el sector de población que no sufre los efectos de la crisis. "Hay 4.000.000 de funcionarios, empleados de banca y de otros sectores que continúan trabajando y con los mismos ingresos que antes de la crisis, pero el miedo y la incertidumbre se han instalado en la gente, es una dinámica peligrosa", apunta Granados.