ÁNGEL ALONSO/EFE
La marca sueca Volvo, según su filial española, -pionera en este campo- no ahorra en tan singulares "colaboradores" e informa de que un muñeco de estas características requiere procesos de producción altamente cualificados, que pueden elevar su precio a los 146.000 euros por unidad, aparte de otras inversiones en I+D no confesadas.
"Es muy difícil desarrollar dummies para pruebas de impacto, pues el objetivo es que tenga la mayor semejanza posible con el ser humano. Sin embargo, tiene que ser una herramienta resistente", declara Lotta Jakobsson, especialista técnica y biomecánica del Centro de seguridad de Volvo Cars.
Jakobsson recuerda especialmente el dummy para colisiones traseras de la década de los 90, que tenía una columna vertebral muy detallada, y que "se usa ahora en todo el mundo para evaluar las lesiones cervicales"
Volvo cuenta hoy con un censo de más de un centenar de miembros de esta sufrida familia de muñecos, en los que se analizan, tras un "crash-test", cómo influye una colisión en las partes esenciales y vitales del cuerpo humano.
La familia de dummies de Volvo está estructurada en 19 tipologías, de las cuales, ocho corresponden a adultos y once a niños. El más pequeño simula un bebé que pesa 3 kilogramos.
El nuevo miembro de la familia de "dummies" de Volvo es Bob, un muñeco que representa la figura de un hombre de mediana altura y que está preparado para facilitar información sobre los efectos de un atropello. Al contrario que sus parientes, nunca montará en coche.
Bob puede aparecer repentinamente de detrás de un vehículo aparcado o al doblar una esquina y está suspendido de una grúa que puede empujarlo hasta el campo de visión del conductor.
El gran valor del "dummy" está en la posibilidad de observar en filmaciones a cámara lenta cómo puede reaccionar la estructura ósea y muscular del ser humano en el momento justo del impacto.
Hay unos cien puntos de medición en cada dummy y se utilizan para registrar las fuerzas ejercidas sobre la cabeza, el cuello, la columna, el pecho, las caderas y las piernas del dummy durante la secuencia de la colisión.
La información se almacena en un ordenador y cada prueba va seguida de una evaluación, lo que permite a los ingenieros estudiar con detalle la fuerza ha tenido que soportar, cómo se distribuyeron durante la colisión y cómo se pueden trasladar estos efectos al ser humano.
Gracias a los dummies se han descubierto acciones que pasaban desapercibidas en los informes y atestados del accidente, como el llamado submarino, o la posibilidad, por el efecto de la energía del impacto, de empotrarse debajo del salpicadero, lo que ha obligado a las marcas de coches a perfeccionar los sistemas de retención de los cinturones de seguridad.
En la morfología de estos muñecos figuran todas las estructuras corporales del ser humano, y parte esencial son los dummies que copian la de un niño en sus diferentes tramos de edad.
Así, los efectos producidos en los dummies réplica de los ocupantes más vulnerables, han implementado información vital sobre la colocación de los niños en el habitáculo de los coches y la morfología de las sillas infantiles para evitar en lo posible salir despedido tras el impacto.
Los primeros dummies para pruebas de impacto se desarrollaron a mediados de los sesenta, con un diseño primario, y el gran reto actual de la industria, es el desarrollo de un dummy universal para impactos laterales, una tarea en la que se llevan empeñados diez años de investigaciones. E