AGENCIAS | BRUSELAS
Los líderes europeos pidieron a las principales economías del mundo que se comprometan a imponer sanciones a los bancos que paguen primas excesivas a sus directivos. Así se recoge en las conclusiones que se aprobaron anoche en la cumbre extraordinaria convocada para pactar una posición común de la UE de cara a la cumbre del G-20 que se celebrará en Pittsburgh (EEUU) los días 24 y 25 de septiembre.
Los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete reclaman además que se diseñen "planes de emergencia" para los grandes bancos cuya quiebra puede poner el riesgo el sistema. Y lanzarán un llamamiento para "acelerar las reformas estructurales" por considerar que constituyen la mejor receta para luchar contra el paro.
"El G-20 debe comprometerse a pactar normas vinculantes para las instituciones financieras sobre las remuneraciones variables, respaldadas por la amenaza de sanciones a nivel nacional", reclaman los líderes europeos. Los Veintisiete son partidarios de "limitar el total de las remuneraciones variables en un banco ya sea en función de una determinada proporción de la remuneración total o de los ingresos/beneficios del banco". Las primas a los banqueros deben fijarse "a un nivel apropiado en relación con la remuneración fija y deben hacerse dependientes del rendimiento del banco, las unidades de negocio y las personas, teniendo debidamente en cuenta los resultados negativos para evitar que los bonus estén garantizados", resaltan las conclusiones de la cumbre. La UE solicita además que "durante un periodo de tiempo apropiado se impida (a los directivos) ejecutar las opciones sobre acciones o vender las acciones recibidas" y que se aumente la transparencia sobre las remuneraciones de los directivos.
El objetivo de estas medidas es evitar la asunción de riesgos excesivos a corto plazo por parte de los directivos bancarios, lo que para la UE está en el origen de la crisis financiera. Con estas propuestas, la UE choca con la administración estadounidense, mucho más reacia a imponer límites a las primas de los ejecutivos.
Por lo que se refiere a los grandes bancos, la UE cree que el G-20 "debe reforzar la vigilancia de las instituciones financieras de importancia sistémica endureciendo sus requisitos de supervisión". Los ministros de Economía de los Veintisiete ya reclamaron a principios de mes planes para facilitar el desmantelamiento ordenado de los grandes bancos, de manera que estas entidades no puedan chantajear a los Gobiernos con que son "demasiado grandes para quebrar".
Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE pretenden que el G-20 se comprometa a seguir aplicando las medidas anticrisis de forma coordinada, que en la UE ascienden al 5% del PIB en 2009 y 2010. "Los esfuerzos deben mantenerse hasta que la recuperación esté garantizada". Las conclusiones de la cumbre señalan que "las políticas fiscales deben reorientarse hacia la sostenibilidad", una referencia que no gusta a España, que considera que el énfasis debe estar ahora en la medidas de estímulo. "Ahora deben diseñarse estrategias de salida, a aplicar de manera tan pronto como la recuperación se consolide, teniendo en cuenta las situaciones específicas de los miembros del G-20", dice el borrador. La UE reclama que se priorice la lucha contra el paro y defiende que "la mejor manera" es sentar las bases para una recuperación sostenible y unas finanzas públicas sanas.