L. COSTAS | A CORUÑA
El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) temporal que durante los últimos seis meses redujo en un tercio la jornada de los 245 trabajadores del grupo cerámico Sargadelos apenas ha mejorado la situación económica de la empresa, que acumula una deuda de más de un millón de euros que tampoco ha conseguido renegociar con los bancos. El panorama que la dirección de la empresa trasladó ayer a los sindicatos durante la primera reunión tras la conclusión del ERE es bastante negro y prevé -como adelantó LA OPINIÓN- una nueva regulación laboral para intentar reconducir definitivamente la marcha los dos centros de trabajo en Castro de Samoedo (Sada) y Cervo (Lugo).
Las ventas de la empresa han caído un 25% con respecto a los niveles registrados en las mismas fechas de 2008, lo que como ya explicara el gerente del grupo, José Luis Vázquez, significa una leve mejora respecto a los últimos meses de 2008 -cuando el descenso de las ventas era de un 30%- pero en ningún modo suficiente para retomar la actividad de las fábricas.
Otro de los objetivos del ERE que empezó a aplicarse en mayo era reducir el excedente de producción que como consecuencia del bajón de las ventas se fue acumulando entre noviembre de 2008 y mayo pasado en las instalaciones de Sargadelos. Según las cifras que manejan los responsables de la empresa, el stock sólo se ha reducido un 15% en los últimos meses.
Los asesores del comité de empresa, de Comisiones Obreras y UGT, que ayer asistieron a la reunión con los directivos, explicaron que la posibilidad de proponer un segundo ERE ya había quedado sobre la mesa durante los contactos para negociar la reducción de jornada que sindicatos y empresa desarrollaron entre marzo y mayo pasados.
El pasado día 17, los 245 trabajadores volvieron al trabajo en su jornada habitual, aunque la dirección del grupo ya avanzó a principios de mes su intención de prolongarlo. "De momento no nos han facilitado cifras, pero el planteamiento es un nuevo ERE de seis meses con una reducción de jornada de un tercio para toda la plantilla, tal y como se ejecutó en primavera", explicó la responsable comarcal de la federación de industrias textiles, piel, químicas y afines (Fiteqa) de Comisiones Obreras, Dolores López Vigo.
La gerencia del grupo cerámico volverá a reunirse con los sindicatos y el comité de empresa en las próximas semanas, una vez que haya cerrado toda la documentación sobre la nueva regulación laboral propuesta. Los sindicatos se reservan hasta ese momento su opinión sobre la propuesta que, además, tendrá que ser sometida a la votación de la asamblea.
El grupo Sargadelos comenzó a sufrir los efectos de la crisis en noviembre de 2008, momento en que las ventas empezaron a caer. El descenso fue a finales de año de un 12%, aunque durante los primeros meses de 2009 fue a más, hasta acumular una caída de las ventas de un 30%, según las cifras reveladas por la compañía, que llevaron a sus responsables a diseñar un plan de futuro. Al margen de la regulación laboral, esta hoja de ruta incluía la búsqueda de nuevos mercados en el extranjero y una apuesta por una acción promocional más intensa.
A la caída de las ventas se une el conflicto laboral que Sargadelos mantuvo con los empleados del Instituto Galego de Información (IGI) -que forzaron su despido por vía judicial tras meses de impago de salarios- que pertenece al grupo cerámico y cultural y que obligó a la empresa a asumir el pago de elevadas sumas en indemnizaciones.