MANUEL BARRAL | A CORUÑA
Las multas, sanciones y advertencias de la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) a las petroleras para que pongan fin a la fijación indirecta de los precios de las gasolineras caen en saco roto. El último aviso fue a finales de junio de este año cuando la CNC impuso una multa de 7,9 millones de euros a las compañías Repsol, Cepsa y BP por realizar esta práctica irregular. Desde entonces, nada ha cambiado. Al menos en A Coruña. Casi tres de cada cuatro estaciones de servicio de la provincia venden el gasóleo -el combustible más utilizado- al mismo precio, 98 céntimos el litro. De las 228 gasolineras que contabiliza el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio en A Coruña, 160 -casi el 75% del total- comercializan el combustible con menos de un céntimo de diferencia, entre 98 y 98,9 céntimos el litro.
Las diferencias son mínimas. De hecho, el 90% de los establecimientos de la provincia cobran el gasóleo en un margen de dos céntimos. El precio oscila entre los 97 céntimos el litro y los 98,9 en 198 de las 228 estaciones de servicio de A Coruña. En otras 18 el gasoil cotiza a 99 céntimos mientras que sólo nueve están por debajo de los 97: cinco que lo venden a 96, cuatro a 95, dos a 94 y sólo una a 93.
Los clientes de la provincia que quieran llenar el depósito y gastar menos deben acudir a la estación de servicio Alcampo, del polígono de La Gándara, en Ferrol. Los seis céntimos de diferencia con las cuatro gasolineras más caras -dos en Outes y otras dos en Muros que venden el diésel a 99,7 céntimos- suponen un ahorro en la operación de 3,30 euros.
En la ciudad de A Coruña las diferencias entre el gasóleo más caro y el más barato se reducen a sólo tres céntimos. La estación de servicio con el combustible más económico es la del centro comercial Makro, a 96 céntimos el litro, mientras que las más caras son las Cepsa de la avenida Álferez Provisional y de la calle Gregorio Hernández, que lo suministran a 99 céntimos.
La homogeneidad de precios se produce también en el caso de la gasolina de 95 octanos aunque el margen entre el más económico y el más alto es mayor, de ocho céntimos. La cotización más alta, 111 céntimos, se encuentra en cinco gasolineras de Mazaricos, Muros y Outes, mientras que la más baja vuelve a ser la de Alcampo en Ferrol, a 103 céntimos. Además, la diferencia entre el precio impuesto por esta estación de servicio en relación con la siguiente más económica es de dos céntimos. En la segunda más barata, Ortegal Oil, en Fene, el litro de gasolina cuesta 105 céntimos.
Los pequeños márgenes existentes en los precios que fijan las gasolineras irritan a particulares y profesionales del transporte, a lo que también ayuda que Galicia sea una de las comunidades con los precios más altos de España. No entienden que haya que pagar "tan caro" el combustible cuando en la comunidad gallega hay una refinería, con lo que las compañías petroleras se ahorran los costes de transporte del carburante.
Los camioneros critican esta situación y advierten de que ellos no han promovido ningún tipo de contestación porque su carga de trabajo ha descendido respecto a otros años. "Hay menos actividad y gastamos menos combustible. Si esta situación se llega a dar hace dos años sería insoportable", explica un representante de los transportistas gallegos.
Incluso los profesionales de las estaciones de servicio critican la actitud de las petroleras y denuncian que ellos tienen las manos "prácticamente atadas" para bajar los precios. Las rebajas que quiera hacer cada gasolinera se deducen de la comisión que cobran por la distribución del combustible. "Es la única opción que tenemos y con la caída del consumo no podemos reducir los ingresos porque estaríamos abocados al cierre", señala el presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio de A Coruña, José Luis Pernas.
Por este motivo, tanto distribuidores como transportistas reclaman a la Xunta que adopte medidas para que no haya tanta concentración del mercado en unas pocas compañías y controle los precios del combustible en la comunidad.
Después de que a mediados del año pasado la cotización del gasóleo alcanzase su máximo histórico, por encima de los 1,30 euros el litro, y comenzase a bajar, ahora el precio del carburante más utilizado por el parque móvil español se acerca nuevamente a un listón psicológico, el de tener que pagar un euro por cada litro de gasoil.
La Comisión Nacional de la Competencia (CNC) considera que existen demasiadas trabas administrativas para la instalación de nuevas estaciones de servicio y reclama que se favorezca su implantación para lograr una mayor competencia en el establecimiento de precios.
El organismo asegura que el sector está muy concentrado en unas pocas compañías y que los procesos de concesión para la apertura de nuevos centros de distribución limitan la posibilidad de que entren nuevos operadores en la actividad. Según los datos facilitados por la CNC, Repsol controla un 40% del mercado, Cepsa un 17% y BP un 7%. Por ello, la entidad apuesta por favorecer que otras empresas al por mayor aumenten su red de estaciones de servicio y provocar la mejoría de los precios.
Competencia asegura que las trabas burocráticas impiden o retrasan las autorizaciones necesarias para abrir una gasolinera, lo que atribuye no sólo a la escasez de suelo para estaciones de servicio en los planes urbanísticos municipales sino también a la gran discrecionalidad en la concesión de licencias.
Los profesionales coruñeses apoyan la postura del organismo supervisor y reclaman que el Gobierno limite las posiciones de dominio y facilite la entrada de nuevas compañías distribuidoras. "El sistema tendría que ser como en Estados Unidos, donde la compañía que cuenta con mayor cuota de mercado controla un 11% de la distribución", sentencia el presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio de A Coruña, José Luis Pernas. Sin embargo, también reconoce que es muy difícil encontrar en la grandes ciudades lugares en los que instalar las gasolineras, "terrenos que reúnan los requisitos y que apoyen los vecinos".