AGENCIAS | DETROIT / ZARAGOZA
El Consejo de Administración de General Motors, reunido ayer en Detroit, decidió cancelar la venta de su filial europea Opel a la empresa canadiense Magna International. En un comunicado, el consejero delegado de GM, Fritz Henderson, explicó que el grupo ha decidido estudiar la posible reestructuración de Opel y anuncia que en breve presentará un plan concreto al gobierno alemán.
"Somos conscientes de la complejidad y alcance de este asunto, y del agotamiento que ha provocado a todos los afectados", dice el directivo, que hasta hace poco defendía la opción de Magna. "Sin embargo -añade- desde el principio, nuestro objetivo ha sido asegurarnos la mejor solución a largo plazo para los clientes, empleados, proveedores y concesionarios, y esto es precisamente lo que se refleja en la decisión que hemos adoptado".
"Entendemos que esta decisión es la más estable y la de menor coste para asegurar el futuro de Opel y de Vauxhall (la otra marca que iba a ser vendida) a largo plazo", indica la declaración.
La empresa explica que ha decidido dar marcha atrás a la operación debido a "la mejora de las condiciones de negocio" que se ha registrado en las últimas semanas, así como la importancia de las dos marcas, Opel y Vauxhall, que estaban en venta.
Reacciones
El ministro de Industria, Miguel Sebastián, dijo ayer que cualquier acuerdo que se logre con General Motors sobre el futuro de la planta de Opel en Figueruelas no podrá ser peor al alcanzado con la empresa austríaco canadiense Magna, porque "no vamos a volver a la casilla de salida".
Sebastián reconoció que "ha sido una sorpresa que nadie esperaba" y "no entiendo cómo GM ha manejado esta crisis", señaló.
Por su parte, el presidente del comité de empresa de la planta de Figueruelas, José Juan Arceiz, recordó que ahora la negociación para la reestructuración está en "kilómetro cero".
"Vamos a tener que esperar a conocer el plan industrial de GM para toda Europa y, a partir de ahí, el comité hará una valoración de los datos reales con un plan sobre la mesa", señaló. La secretaria del comité, Ana Sánchez, reconoció que la situación genera "una extrema desconfianza".