I. BASCOY | A CORUÑA
"Cajastur sigue atenta a las oportunidades que ofrece el mercado" , aseguraba ayer un portavoz oficial de esta entidad que acaba de hacerse con Caja Castilla-La Mancha. Así respondía la entidad asturiana preguntada por una posible alianza con Caixanova y Cajamurcia.
La entidad que preside Julio Fernández Gayoso guarda silencio, pero sus posibles socios no. Cajamurcia admitía el miércoles que había mantenido "contactos verbales" con Caixanova para explorar las posibilidades de un Sistema de Protección Institucional (SIP), fórmula alternativa a la fusión. Ayer le tocaba el turno a Cajastur, que explicaba que "ahora" lo que "más" les "ocupa y preocupa" es "la operación de Caja Castilla-La Mancha", que la convierte en la octava caja española por volumen de activos, pero también admitía que "se está hablando" de un hipotético SIP con Caixanova y Cajamurcia. "Seguimos atentos a las oportunidades que ofrece el mercado", remarcaban ayer desde la entidad vecina. Su elevada solvencia y baja morosidad se lo permiten.
El SIP consiste en que las cajas participantes podrán compartir servicios y establecer garantías recíprocas, controlando el riesgo del crédito y de las garantías individuales a través de un órgano central de coordinación de carácter individual e independiente. La ventaja de este sistema es que las entidades que se impliquen mantienen sus órganos de gobierno, marcas, red de oficinas y empleos, ya que jurídicamente son independientes.
Desde el verano
Cajamurcia confesaba el miércoles contactos con la entidad del sur gallego, pero puntualizaba que todavía no hubo reuniones ni intercambio de información. Las conversaciones arrancaron en verano y ya entonces estaba implicada Cajastur, y no sólo Caixanova y Cajamurcia.
Un día después, iba más allá y un portavoz oficial de la caja murciana mostraba su predisposición a un SIP: "A las cajas que por motivos económicos no necesitamos fusionarnos o las que podemos evitarlas o no tenemos presiones políticas para ello, nos queda la alternativa de recurrir a alianzas como las que se plantean con las SIP, con las que podemos mantener nuestra identidad y la labor de nuestra obra social, a la vez que adquirimos más fortaleza financiera".
El ejemplo a seguir sería, según las mismas fuentes, el que han desarrollado ya las cajas de Canarias y Navarra, las primeras entidades que formalizaron en España un holding interregional.
Sobre las fusiones, comentaban también desde Cajamurcia: "Para fusionarse hay que contar con las dos partes. En algunos casos, la autoridad bancaria está obligando a determinadas cajas a fusionarse debido a su cuenta de resultados o bien a la autoridad política le interesa, pero ninguno de los dos condicionantes se dan en Cajamurcia". Cajamurcia necesita la alianza para evitar una posible absorción por parte de otras entidades. Y es que el Gobierno valenciano está animando a Bancaja, Caja Mediterráneo (CAM) y Caixa Ontenient a fusionarse para luego absorber a la vecina Cajamurcia. Con el baile de las cajas iniciado, son pocas las entidades que permanecen a la expectativa del mercado.