L. COSTAS | A CORUÑA
Las tarjetas de crédito y débito también viven horas bajas. El uso del dinero de plástico se ha reducido a causa de la crisis y por primera vez desde que hace 55 años empezó a utilizarse en España. La banca, que cobra comisiones a los usuarios por facilitarles los medios de pago y a los comerciantes que las aceptan en sus establecimientos, es una de las detractoras de la nueva Ley de Servicios de Pago que el Gobierno aprobó a finales del mes pasado y que entrará en vigor en enero. Cree que el miedo a las comisiones reducirá aún más el uso de las tarjetas y facilitará el empleo de dinero negro porque el efectivo es más difícil de controlar.
El reglamento tiene su origen en una directiva que la UE aprobó en 2007 para facilitar los servicios bancarios transfronterizos. Y es que la nueva ley no sólo abre la puerta al comercio a repercutir las comisiones que paga por aceptar las tarjetas. Desde enero, los consumidores podrán usar sus tarjetas de débito en todos los países de Europa y operar en cualquier estado con la cuenta corriente que tengan en su país.
La patronal nacional del comercio da por hecho que los comerciantes no subirán los precios y que la norma simplemente dará cobertura legal a prácticas ilegales que hasta ahora protagonizaban agencias de viaje, gasolineras, quioscos o librerías que rechazan el pago con tarjeta para importes inferiores a 10 euros. Éstos, de hecho, son los establecimientos que, según la patronal nacional, pueden llegar a repercutir sus comisiones. Eso sí, nunca en el actual periodo de crisis.