L. COSTAS / AGENCIAS | A CORUÑA / MADRID
Ni Caixa Galicia ni Caixanova tienen marcada en la agenda una reunión entre sus máximos responsables para elaborar la propuesta conjunta sobre su futuro que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, les emplazó a presentar para definir los pasos a dar en los próximos meses de cara a la reestructuración financiera que trata de acelerar el Banco de España.
Feijóo reconoció la semana pasada que todavía no había recibido el estudio de las dos entidades de ahorro gallegas, a las que recomendó sin embargo evaluar su papel y competitividad en el mercado a medio y largo plazo para definir una estrategia conjunta.
Tal propuesta no existe y parece poco probable que el director general de Caixa Galicia, José Luis Méndez, y sobre todo el presidente de Caixanova, Julio Fernández Gayoso, tomen la iniciativa para diseñarla y ponerla sobre el papel. Y es que, entienden las entidades, este plan de futuro sólo tendría sentido si las dos cajas coincidiesen en la necesidad de un matrimonio Norte-Sur que parece ya poco probable.
La única vía para avanzar por el camino que Núñez Feijóo quiere allanar es la propia intervención de la Xunta. Que el presidente intervenga y haga ceder las resistencias de Caixanova a plantearse cómo sería su futuro unida a Caixa Galicia. La Consellería de Facenda, que evalúa en estos momentos los informes del Banco de España, los de los empresarios vigueses, y los elaborados por las propias entidades sobre su situación y las consecuencias de una unión, prefiere no añadir más leña al fuego. Fuentes de Facenda insistieron en que el plazo para que la Xunta tome una decisión y la haga pública no ha variado, será antes del 31 de diciembre.
Alberto Núñez Feijóo lanzó hace cinco días su última advertencia. Si no hay propuesta conjunta, la Xunta elaborará su propio proyecto con los datos reales de cada institución que, según el presidente gallego, "sólo tienen la Xunta y el Banco de España" . "Si no tenemos una propuesta de las cajas, veremos cuál es la propuesta de la Xunta, construida por la Xunta con los datos facilitados por las cajas". Feijóo, que insiste en no hacer público el criterio de la Administración gallega hasta tenerlo todo meridianamente claro, defendió la necesidad de tomarse su tiempo en el análisis. "Una cosa es opinar y otra hacer balances a corto, medio y largo plazo. Eso tiene un poco más de dificultad y nadie más lo está haciendo", advirtió. La Xunta es consciente sin embargo de que su capacidad de tutela es limitada y que serán las asambleas de las dos instituciones financieras las que tengan la última palabra sobre una posible solución dirigida desde la Xunta, pero su presidente aprovechó para lanzar un mensaje claro a los dirigentes financieros: "Como nuestro posicionamiento no va a estar exento de rigor y racionalidad, creo en el rigor y la racionalidad de los miembros de las asambleas de las cajas", zanjó.