AGENCIAS | MADRID
La Fundación Española de las Cajas de Ahorros (Funcas) mejoró ayer la previsión de cierre del año 2009, hasta el -3,6%, y cinco décimas la caída prevista para el año 2010, hasta el -0,5%, debido a las mejores perspectivas de la economía internacional y a los últimos datos de la Contabilidad Nacional, que han sido "algo mejor" de lo esperado.
En el documento que presenta sus últimas previsiones, Funcas incluye por primera vez las previsiones de cara al año 2011, para el que estima un crecimiento del 1,3%.
Funcas explica que tras seis trimestres de caídas intertrimestrales del PIB se puede decir que una parte muy importante del ajuste económico "se ha completado", aunque esto no significa que se vaya a iniciar pronto una nueva fase expansiva porque la corrección de excesos y desequilibrios "no ha concluido". En concreto, considera que el sector inmobiliario va a seguir lastrando el crecimiento "durante mucho tiempo", ya que existe un importante stock de viviendas sin vender, que puede seguir en aumento y que, hasta que no sea absorbido, hará que el sector siga "sin arrancar" y expulsando mano de obra.
Esfuerzo
Además, Funcas recuerda que aunque los hogares han realizado un "importante esfuerzo" de saneamiento de sus cuentas y han reducido el nivel de endeudamiento, esta variable sigue siendo "muy elevada", algo que, unido al incremento del desempleo, limitará el crecimiento del consumo durante "bastante tiempo".
Este potencial, según Funcas, también se verá mermado por la falta de crédito, que no volverá a circular con fluidez hasta que el sector financiero no recomponga sus balances, algo que también frenará durante algún tiempo la capacidad de crecimiento de la inversión empresarial. Funcas advierte también de que no se puede confiar excesivamente en que la reactivación económica mundial vaya a proporcionar un impulso a la economía española en un corto espacio de tiempo, puesto que no está claro que dicha reactivación vaya a consolidarse "rápidamente" por ser "muy dependiente" de los estímulos fiscales, por la necesidad de consolidar las cuentas y porque no habrá un regreso a un crecimiento "sólido" mientras que el sistema financiero internacional no resuelva sus problemas.