Los sindicatos coinciden en que el sector más afectado por el impago de salarios es la construcción, sobre todo en las pequeñas empresas, muy concentradas en la provincia de A Coruña. "La construcción es sin duda el sector en el que se producen más demandas de este tipo", afirma el responsable confederal de Emprego de la CIG, Manuel Currás Meira, que alude a empresas "que se crean de la nada y en cuanto baja el trabajo desaparecen".
También son las pequeñas empresas de la construcción -añade Maica Bouza- y los Servicios las que más han sufrido hasta ahora la larga cadena de impagos que han generado las restricciones de financiación por parte de la banca y las demoras de los ayuntamientos y otras administraciones en el abono de servicios contratados. Estas cuestiones han generado conflictos en empresas coruñesas como la de excavaciones especiales Tracim, SGR, que recientemente solicitó concurso de acreedores y la aprobación de un ERE para sus 50 trabajadores por la imposibilidad de continuar con la actividad tras sufrir meses de impagos de sus clientes, la constructora Oriván, que cerró tras varios meses de impago, o Ferralla Lois, afectada por una regulación laboral, entre otras.
"La construcción gallega desapareció de los medios de comunicación en cuanto se acabó el conflicto de Fadesa pero hay un montón de pequeñas empresas que cerraron después de estar varios meses sin pagar a sus trabajadores", recuerda Victorino Ares de la CIG, quien suma a los 6.317 demandantes de las estadísticas oficiales de la Xunta "otros tantos" trabajadores que llevan meses sin cobrar, aunque no lleguen a denunciar.
Los sindicalistas se muestran pesimistas en cuanto al fin de la crisis. Creen que llegó más tarde a Galicia que al resto del Estado y que también acabará más tarde. "Había un menor peso de la construcción y cuando empezó la crisis había mucha obra pública en marcha, pero ahora estamos quemando a pasos agigantados el plus de resistencia -dice Maica Bouza-. De hecho ya destruimos más empleo que en España". Currás Meira cree que Galicia también ha tocado fondo, aunque "caminará por él algún tiempo", pero concede cierta "esperanza" a la recuperación de otros países, que permitirá remontar las exportaciones en el automóvil, la pesca, el textil o el granito.