X. A. T | SANTIAGO
El Parlamento gallego ha metido más revoluciones a la reforma de la ley de cajas que, entre otros objetivos, permitirá a la Xunta incrementar su control sobre las entidades de ahorro al poder nombrar representantes con voz y voto en los órganos de decisión de las cajas. Los tres partidos alcanzaron a última hora de la tarde de ayer un acuerdo para tramitar por la vía de urgencia la reforma, de tal forma que se pueda aprobar a finales de diciembre o a principios de enero. El interés no es sólo de los grupos parlamentarios, sino también de la Xunta, puesto que su presidente, Alberto Núñez Feijóo, había adelantado por la mañana su intención de solicitar que se habilitara el mes de enero en la Cámara -tradicionalmente sin actividad-para que los diputados pudieran trabajar en el nuevo texto legal.
Esta decisión supone un elemento más de presión para Caixanova y Caixa Galicia, que ven como las fuerzas políticas gallegas apuran todas sus bazas para cambiar a marchas forzadas una ley que permitirá incrementar las competencias de la Administración autonómica sobre las cajas, el control y la tutela. Cuanto más tiempo se demoren las dos entidades de ahorro en mover ficha en la reordenación del sistema financiero, más opciones se le darán a la Xunta de participar en las operaciones estratégicas con su incorporación a los órganos de gobierno que además, al obligar a la renovación de los cargos por la entrada en vigor de la nueve ley, cambiaría la correlación de fuerzas en el consejo de administración.
El anuncio de Feijóo de querer habilitar el mes de enero para acelerar la reforma de la ley de cajas dio pie al Bloque para que por la tarde registrase una iniciativa en el Parlamento solicitando su tramitación por la vía de urgencia de forma que se pudiera aprobar definitivamente antes de concluir el año. La propuesta fue advertida por el PP, que inmediatamente movió ficha. Su portavoz, Manuel Ruiz Rivas, localizó a los portavoces del PSOE, Xaquín Fernández Leiceaga, y del Bloque, Carlos Aymerich, para proponerles que la iniciativa fuera conjunta. En cuestión de minutos, los tres grupos parlamentarios llegaron a un acuerdo.
De nuevo, de la misma forma que fue el promotor de la proposición de reforma de la ley de cajas, el BNG volvió a marcar el paso de los demás grupos parlamentarios, aunque desde el PP se precisa que la iniciativa del Bloque no tendría efectos prácticos porque al tener menos una quinto de los diputados no está capacitado para solicitar trámites por la vía de urgencia.
En todo caso, esta tramitación de carácter extraordinario reduce a la mitad a los plazos previstos para los procedimientos ordinarios y habilita también los lunes, lo que permite establecer un calendario de aprobación de la reforma que finalizaría en diciembre o a principios de enero.
En su intervención en el pleno, Feijóo espetó a la oposición que ahora la Xunta va a hacer, al modificar la ley, lo que el bipartito no hizo en cuatro años y que eso le permitirá recuperar el liderazgo en el diseño del mapa financiero. El presidente aseguró que ahora sólo hay dos posibilidades, "una unión con cajas de fuera o una unión entre las cajas gallegas", y que en el caso de un SIP, éste debe ser autorizado por la Xunta.
El secretario xeral del PSdeG-PSOE, Manuel Vázquez, acusó a Feijóo de incorporarse al partido de la reordenación financiera cuando está 0-2 y le recriminó que sea "el único" que no sabe que hay un acuerdo de los consejos de administración de las cajas para realizar una SIP entre Caixa Galicia con otras entidades y otro más de Caixanova con otras cajas. "Las cajas gallegas tienen escritas hojas de ruta distintas a las que usted plantea", le dijo.
El portavoz del BNG, Carlos Aymerich, cuestionó el papel del presidente y le pidió que ejerza "el liderazgo que le corresponde" en vez de pedir "más tiempo", al tiempo que le demandó que actúe "como presidente" de Galicia y que "desmienta" a los dirigentes del PP nacional que, a su juicio, son partidarios de una fusión de Caixa Galicia con Caja Madrid.