LUI COSTAS | A CORUÑA
Las familias coruñesas son las más ricas de Galicia, con unos ingresos mensuales de 2.131 euros por hogar, según una encuesta sobre las condiciones de vida de las familias gallegas elaborada por el Instituto Galego de Estatística (IGE) con datos de 2007 y hecha pública ayer. Según esta clasificación, los habitantes de la provincia coruñesa superan en casi 100 euros por mes los ingresos de sus vecinos de Pontevedra, donde la media mensual asciende a 2.049 euros, aunque ambas provincias superan el promedio gallego (2.026 euros mensuales), compensado a la baja por las remuneraciones medias registradas en Lugo (1.927 euros) y Ourense (1.752), la provincia que registra no sólo los peores datos económicos de los hogares gallegos sino también el mayor porcentaje de familias que vive exclusivamente de prestaciones de la Administración. Y es que la encuesta también muestra los desequilibrios de la economía gallega ya antes del inicio de la crisis económica: Casi 3 de cada 10 familias vivía a finales de 2007 en Galicia única y exclusivamente de subsidios públicos.
La estadística del IGE refleja una realidad ya constatada en diferentes estudios económicos que sitúan la comarca coruñesa a la cabeza en Producto Interior Bruto por habitante -27.704 euros en A Coruña y 27.344 en Santiago, según el Atlas Socioeconómico de Galicia recientemente editado por Caixanova-, pero también la provincia con una mayor actividad económica. Los datos medios de la encuesta se explican en las diferencias que existen a la hora de comparar los ingresos máximos y mínimos de las cuatro provincias. A Coruña no es sólo el territorio en donde más familias superan los 4.000 euros mensuales sino también en donde menos hogares subsisten con hasta 600 euros al mes.
Un 9,2% de los hogares coruñeses ingresan más de 4.000 euros, un punto más que la media gallega y que Pontevedra, donde las familias más adineradas representan el 8,1%, seguida a una distancia considerable por Lugo (7,3%) y Ourense (6,5%). También es A Coruña el territorio en el que más hogares -11,1%- ingresa entre 3.000 y 4.000 euros, aunque Pontevedra encabeza la lista de las familias que viven con entre 2.500 y 3.000 euros. Sin embargo, mientras un 8,2% de los hogares gallegos -y de los pontevedreses- se apaña con menos de 600 euros al mes, el promedio de la provincia coruñesa es sólo de un 6,6%, frente al máximo de Ourense (11,4%).
Pero aún dentro de la provincia hay diferencias y de hecho Santiago es la ciudad con los mayores ingresos (2.528 euros mensuales por familia), 151 más que la capital coruñesa y 268 más que la tercera en la lista de ciudades por ingresos familiares, que es Pontevedra (2.260 euros). Ya antes del estallido de la crisis mundial que ha destruido decenas de miles de empleos en Galicia -y sobre todo en la provincia de Pontevedra- la media de los ingresos familiares de Vigo sólo supera a los de Lugo en 1 euro, mientras que en Ourense y Ferrol apenas sobrepasan los dos mil euros (2.068 y 2.044 euros, respectivamente).
Santiago es la ciudad gallega con más familias con ingresos medios superiores a 4.000 euros (15,8%, frente al 15% de A Coruña o el 6,4% de Ferrol) y de entre 3.000 y 4.000 (16,7%, frente al 10,3% de A Coruña o el 8,2% de Ferrol), pero es la capital coruñesa en la que vive un menor número de familias con ingresos inferiores a 600 euros (4,5% del total de familias, frente al 8,7% del censo de hogares de Lugo o el 8% de Vigo).
Y ¿de donde proceden los ingresos de las familias gallegas? Pues el 70,2% del trabajo, aunque es en Pontevedra (72,8%) y A Coruña (71,4%) donde los salarios tienen más peso frente a las prestaciones o las rentas.
Lugo es la provincia donde un mayor promedio de hogares dependen de los ingresos de un autónomo, el 16,3%, mientras que el 60,9% de los de Pontevedra son mantenidas por asalariados, una presencia dos puntos superior a la de A Coruña (58,8%), que tiene más trabajadores por cuenta propia (12,7%). También cuenta con más familias que dependen de las prestaciones para sobrevivir (26,1%) que la provincia del sur, aunque éstas tienen más peso en Lugo (31,7% de las familias) y, sobre todo, en Ourense (33,8%). En el 37% de los hogares gallegos la mitad de las retribuciones percibidas son prestaciones, un término medio entre el 33% de Pontevedra y el 47,4% de Ourense, donde nada menos que cuatro de cada diez familias tenía, antes de la crisis, una prestación como único ingreso.
El IGE establece además los límites del umbral de pobreza en 603 euros para un hogar de una sola persona y de 904,7 para dos y advierte de que la tasa del riesgo de pobreza (el porcentaje de personas que vive con estos o menos ingresos) es de un 14,6% en Galicia. A Coruña es la única provincia gallega donde la tasa (11,7%) es inferior a esta media, que alcanza el 19,1% en Ourense y el 16,2% en Pontevedra. Por ciudades, es la capital coruñesa la que tiene una tasa más baja, de un 7,6%, y Pontevedra, la más elevada, con 14,6%; lo que demuestra que la tasa de riesgo de pobreza es más alta en el rural.
Seis de cada diez familias confesaba a finales de 2007, antes del estallido de la burbuja financiera e inmobiliaria, que llegaba a fin de mes con dificultades económicas y dos de esas seis aseguraba hacerlo con serios problemas de liquidez. La comparativa por provincias demuestra sin embargo el papel del ahorro en la economía familiar, pues es Lugo -una de las provincias con más familias que viven de las prestaciones públicas- donde los hogares llegaban al día 30 de mes con "facilidad" o "mucha facilidad" (37,4%), mientras en Pontevedra el porcentaje de familias que sufre más las estrecheces a final de mes representaba un nada despreciable 71,2%, cinco puntos por encima de la media gallega, y seguida de Ourense (66,4%). A Coruña sin embargo asume de nuevo el liderato económico. Es la segunda provincia gallega por detrás de Lugo, y a sólo 3 décimas de distancia.
La encuesta del IGE sostiene además que el mayor nicho de empleo estaba en Galicia antes de la recesión en la industria y la energía, que generaban un 18,6% de los ingresos del trabajo, por encima del comercio y la hostelería (17,2%) o la construcción (12,8%). El reparto por sexos sin embargo demuestra una realidad muy distinta, dado que el mayor nicho de empleo femenino se encontraba en la educación y la sanidad (26,4%) y en el comercio y la hostelería -un 22%- mientras que el empleo masculino se concentra en la industria y la energía (22,2%).