IRENE BASCOY | SANTIAGO I. B. | SANTIAGO
"El criterio del Banco de España será siempre un criterio profesional y eso es lo que debería aceptar todo el mundo y no elevar el tono de sus declaraciones, simplemente para justificar sus propias decisiones". Así respondía ayer el ministro de Fomento, José Blanco, al presidente de la Xunta, Alberto Núñez, quien ha acusado al Gobierno de Zapatero y al Banco de España de actuar con "un doble rasero", con el objetivo de "impedir que Galicia siga presente en el mapa financiero español".
Blanco recomendó que "las precipitaciones no justifiquen luego declaraciones inapropiadas o inadecuadas", como las que en su opinión lanzó el presidente gallego al atacar al Banco de España. Y también pidió a Feijóo que no eche balones fuera para "exculpar posibles precipitaciones" en el debate sobre el futuro de las cajas.
El presidente de la Xunta, consciente de que el Banco de España defiende las alianzas interregionales antes que las intrarregionales, lo que choca con su objetivo de fusionar Caixanova y Caixa Galicia, integración que necesita el visto bueno final del organismo regulador, ha sido muy crítico con esta institución, a la que cuestiona porque ha permitido fusiones entre cajas catalanas y entre cajas andaluzas, pero ha puesto pegas a una posible integración de las dos entidades de ahorro gallegas. Una de las diferencias es en que en las dos primeras comunidades, tras la operación, queda más de una caja.
Blanco remarcó ayer que el Banco de España actúa "siempre" con criterios profesionales y observó que "la situación de las cajas, su viabilidad, su futuro, no es de todas igual".
El titular de Fomento admitió que había "leído algunas declaraciones" de Feijóo críticas con el Ejecutivo de Zapatero, y en concreto con la vicepresidenta económica, Elena Salgado, quien esta semana sostuvo que "no es el momento" de cambiar la ley de cajas, como está haciendo Galicia, "para no interferir en la reestructuración del sector".
Fusiones
En todo caso, Blanco prefirió "no" darse "por enterado" de los ataques y se limitó a salir en defensa del Banco de España, el que, "en todo caso es quien tiene que autorizar o no las fusiones", y, apostilló, "a partir de las propuestas, cuando se formulen, que sean viables y solventes".
Para el dirigente socialista, cada uno "tiene que responder de lo qué hace y por qué lo hace, y no mirar a los demás para exculpar sus posibles precipitaciones a la hora de tomar decisiones o evaluar las consecuencias de las decisiones".
Es más, el también número dos del PSOE dio a entender con sus reproches a Feijóo que éste se apuró demasiado al apostar abiertamente por la fusión de Caixanova y Caixa Galicia, cuando la primera se niega a la integración. El titular de la Xunta se posicionó a favor de la fusión, y luego anunció una auditoría que ha de confirmar la viabilidad o no de esta integración, pero el informe de la multinacional KPGM ya ha sido cuestionado tras la filtración de un supuesto avance avalando la fusión que 48 horas después fue desmentido por la propia Xunta.
En todo caso, Blanco expresó su esperanza de que Feijóo "acierte" en las decisiones que tome y que éstas sean "buenas" para los gallegos, para la "solvencia" de las entidades gallegas y para garantizar "un futuro gallego, estable y solvente para las entidades financieras".
Por otra parte, el PP de Galicia y el PSdeG continúan con el cruce de acusaciones. Los populares, molestos porque Manuel Vázquez se niega a votar a favor de la reforma de la ley de cajas, insisten en que los socialistas pretenden "entregar el futuro de las cajas a Ferraz", en alusión a la dirección federal del PSOE. El portavoz del PP en el Parlamento, Rodríguez Miranda recomendó a los socialistas que no hablen de politización de este asunto, porque "el presidente del PSdeG de A Coruña y titular de la Diputación, Salvador Fernández Moreda, y la secretaria de Coordinación, Acción Electoral y Política Municipal del PSdeG, Mar Barcón, forman parte de los órganos de gobierno de Caixa Galicia.
El PSdeG denuncia "el nivel de intervencionismo sin precedentes" que el Gobierno de Feijóo pretende con esa modificación legislativa, y que llevará a cabo con "la incomprensible colaboración del Bloque".
El pleno del Parlamento aprobará el martes la reforma de la ley de cajas, será con los votos de la derecha y el nacionalismo, y con el rechazo del PSdeG. Con su publicación en el Diario Oficial de Galicia, entrará en vigor y Caixanova y Caixa Galicia tendrán que renovar el 75% de sus miembros en los órganos de dirección en dos meses, un plazo que adelanta la salida del presidente de la caja del sur, Julio Fernández Gayoso, firme opositor a la fusión impulsada por la Xunta. Al tiempo, entrarán por primera vez como consejeros generales personas designadas por el Parlamento de Galicia, lo que permitirá a los partidos reforzar el control sobre las cajas. Ahora ya están presentes a través de los representantes de las corporaciones municipales y las entidades fundadoras, por ejemplo diputaciones.
En el caso de Caixanova los grupos parlamentarios situarán a 32 personas afines, el 20% de las plazas de la asamblea general. El reparto se hará "respetando la proporcionalidad" de los escaños de cada partido en la Cámara y así en una distribución provisional el PP coparía 16 plazas y el BNG cinco, mientras que el PSOE se haría con once, según confirmaron ayer fuentes parlamentarias. En la futura asamblea, populares y nacionalistas ya contarían al menos con 21 (16+5) votos favorables a la fusión que propugnan. En el caso de Caixa Galicia, como no hay entidades fundadoras con derecho a plaza en la asamblea general, el Parlamento tiene derecho a 40 puestos (25%), que se podrían repartir así: 20 para el PP, 14 para el PSOE y seis para el BNG.
La reforma legislativa pactada por populares y nacionalistas establece que los partidos tienen derecho a nombrar y a contar con consejeros en las asambleas generales de las cajas, pero los elegidos no podrán ostentar un cargo por mandato representativo ni ser altos cargos. Además deberán tener "conocimientos o experiencia en materia económica, financiera o jurídica". En todo caso, cada partido se encargará de nombrar expertos que compartan sus tesis para el futuro de las cajas gallegas. La prohibición de políticos no sólo reza para el Parlamento, las corporaciones locales, las entidades fundadoras y las entidades representativas de intereses colectivos también están obligadas, pero igual que los grupos parlamentarios buscarán economistas afines.
El PSOE denuncia que con la nueva norma se politizan las cajas y el PP tomará el control de las entidades de ahorro para imponer la fusión de las dos cajas gallegas, sobre todo en Caixanova, que es la que rechaza la integración, pero ¿cómo si el Parlamento sólo se hace con el 20% de las plazas, caso de Caixanova, o el 25%, caso de Caixa Galicia, de las plazas de la asamblea general compuesta por 160 personas? A través de pequeños cambios, que sumen adeptos a la causa o, en todo caso, resten apoyos en el bando contrario.
. Entidades fundadoras. Sólo hay en el caso de Caixanova. Tienen 28 plazas que pasarán a ser 16 y el Ayuntamiento de Vigo denuncia que el recorte está pensado para rebajar su presencia por ser firme opositor a la fusión.
. Impositores. Serán menos, 48 y no 64 como ahora y serán elegidos mediante sorteo público, notarial, directo y aleatorio. El objetivo de esta nuevo método de elección es que las direcciones de las cajas no puedan controlar el nombramiento de los representantes de los clientes, tal como sucedía con el sistema vigente, según entienden PP y BNG. Quizás los partidos no puedan meter a los suyos en este cupo, pero, en todo caso, restan afines a los gestores de las cajas.
. Empleados. Seguirán siendo 16, y serán elegidos por sus compañeros que tengan dos años de antigüedad en la empresa. La novedad es que si se presenta más de una lista, en función de los votos recogidos, se repartirán las plazas. Con este nuevo sistema, se da entrada a las listas minoritarias.
. Ayuntamientos. Los municipios con oficinas de las cajas tienen derecho a estar presentes en la asamblea general, pero en función del volumen de depósitos de estas sucursales. Muda otra vez el sistema de elección, y para garantizar "mayor pluralidad", a partir de ahora un tercio de las plazas, se asignarán por sorteo entre las corporaciones más pequeñas.
. Otras entidades. Las entidades representativas de intereses colectivos tendrán derecho a 16 plazas en Caixa Galicia y Caixanova. La primera merma este cupo, que ahora cuenta 40 con plazas, y la caja del sur quedará tal cual. Pero no sólo es cuestión de cifras, habrá por primera vez cuatro puestos para instituciones de carácter benéfico o social que serán "designadas por orden" de la Consellería de Facenda, tras consultar a las cajas. El resto se repartirán entre la patronal (25%), sindicatos (25%), y entidades presentes en el Consello Económico e Social (CES) que no tengan la consideración de administración institucional o corporativa (25%)
. Objetivo final. Que la nueva asamblea general de Caixanova decida fusionarse. Para ello, deben participar en la votación al menos dos tercios de sus miembros (106) y votar a favor, como mínimo la mitad mas uno de sus asistentes (58).