Secretario general de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos de Galicia
L. PIÑERO A CORUÑA
La crisis dejó el pasado año a casi 8.000 empresarios autónomos gallegos en la calle, aunque la cifra es un 3,3% inferior a la registrada en 2008. Se han cerrado miles de negocios en Galicia como consecuencia de la falta de financiación y la caída en picado de las ventas. Los pequeños empresarios dedicados a la construcción y los transportistas han sido los más perjudicados, según señala el secretario general de la Unión de profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) de Galicia, Lisardo Domínguez.
-¿Han tenido ustedes que atravesar un año difícil?
-Ha sido un año extremadamente duro para nuestro colectivo. Se decía que la crisis en Galicia llegaría más tarde... por aquello de las elecciones y parecía que todo iba de rosas. Pero ya antes del verano los autónomos sufrimos el primer gran batacazo cuando los bancos comenzaron a negarnos los créditos. La falta de financiación nos ha perjudicado mucho más que las caídas de las ventas. Las entidades financieras son las locomotoras que hacen que nuestra cadena funcione. Por ejemplo, una póliza de crédito de 60.000 euros se rebajó a 30.000 ó 20.000 y eso siendo un empresario que cumple con todos sus compromisos y tiene sus pagos al día. Nuestros afiliados, sobre todo en A Coruña y Vigo, vienen a quejarse por la falta de financiación.
-¿Qué argumentos les dan los bancos para no prestar dinero?
-Es cierto que hasta ahora los bancos y las cajas abusaron mucho de la concesión de créditos y esos hizo reventar el sistema. Las entidades financieras ven al autónomo como un conjunto de persona-empresario-trabajador-contable y muchas veces nuestras asesorías no nos informan de lo que nos tienen que informar. Así que en esta confusión prefieren no arriesgarse.
-¿Y cómo les ha influido la caída de las ventas?
-Hay dos sectores que han sufrido con especial virulencia esta crisis: el de la construcción y el del transporte. La caída de la construcción ha dejado a centenares de autónomos dedicados a las obras o a la venta de materiales en la calle, sobre todo en toda la costa gallega, que es donde se concentra la mayor parte de nuestra actividad. No es que se hayan dejado de vender pisos, sino que se han dejado de facilitar hipotecas. También los transportistas autónomos están sufriendo como nunca esta crisis que está provocando la desaparición de muchas empresas.
-A veces se utiliza el término falso autónomo, ¿a qué se refieren con esto?
-A mí no me gusta hablar del falso autónomo, pero hay que llamar al pan, pan, y al vino, vino. Mire, muchos empresarios en lugar de contratar trabajadores prefieren que sus empleados se den de alta como autónomos para después subcontratarlos porque les sale mucho más barato. Esto pasa en subsectores como el transporte urgente de mercancías, albañiles y escayolistas a destajo, calefactores e instaladores de agua, luz o jardinería. En todos estos campos y en muchos más las empresas no contratan trabajadores directamente, sino que contratan a autónomos.
-¿También el relevo generacional en los negocios familiares está fallando?
-Galicia se encuentra a la cabeza de instalación de grandes centros comerciales y esto dificulta la continuidad de los negocios familiares. Mucha gente que se jubila no encuentra a nadie de la familia que se haga cargo del negocio, por lo que una vez retirado el titular, se cierra definitivamente la empresa.
-¿No cree que, como ocurrió en el sector de las agencias inmobiliarias, la crisis haya provocado en parte una depuración en el sector?
-Sí, creo que esto ha ocurrido y que ha sido positivo. Se hizo una importante criba entre muchas personas que se habían metido a autónomos sin un conocimiento previo del mercado. Esto ocurrió, como usted dice, en el sector de las inmobiliarias que surgieron como churros en los últimos años aprovechando el boom de la construcción y que han tenido que cerrar. También afectó a aquellos que montaron franquicias para probar aprovechando que había créditos y se hicieron autónomos y estos son los primeros que han caído.
-¿Y cómo ve la situación de futuro?
-Pues con el vaso medio lleno. Soy optimista porque por los estudios que manejamos ahora es el momento en que pueden salir mejor las apuestas por una actividad comercial que se inicie nueva.