AGENCIAS | MADRID
El presidente del PP, Mariano Rajoy, defendió ayer una reforma del mercado laboral que conlleve una nueva modalidad de contrato para "terminar con la dualidad" del sistema, explicó en una entrevista en la Cadena SER. Aunque no precisó qué indemnización conllevaría este contrato en caso de despido improcedente, dio a entender que sería más baja que la de 45 días por año que incluyen los contratos indefinidos ordinarios, pero más alta que la de los temporales, que es de ocho días por año y no en todos los casos.
"Es abaratar el despido o no. Yo no le tengo miedo a las palabras", afirmó el portavoz del PP, quien calificó de "salvajada" que la tasa de paro de los jóvenes de entre 18 y 25 años esté situada en España en el 42,8% y que el 33% de los contratos laborales sean temporales.
En este sentido, también pidió que se acabe con el "monopolio" del Inem en la intermediación del mercado de trabajo, que apueste por una negociación colectiva "más flexible" y que se mejore la formación de los trabajadores.
Rajoy explicó que dicha reforma, junto al control del endeudamiento de las administraciones públicas y la reestructuración del sistema financiero, son, para su partido, las principales prioridades actuales en materia económica.
En relación al Inem, señaló que se ha demostrado "bastante ineficaz" en la intermediación laboral, por lo que debería permitirse esta tarea también a entidades privadas.
También abogó por una negociación colectiva más flexible, que pueda incluir "toda suerte de convenios" y por introducir mejoras en la formación, ya que, según lamentó, actualmente no existe un control sobre la cualificación que adquieren los trabajadores en los cursos formativos que imparten sindicatos y empresarios.
De esta forma, apuntó que la reforma del mercado laboral debe acabar con la actual dualidad de los contratos de trabajo, porque eso ha provocado que España sea "el país con mayor temporalidad de Europa", matizó.
El presidente del PP criticó al Gobierno por estar instalado en la "inacción" y subrayó que los gobiernos se ven en ocasiones en la obligación de tomar medidas, aunque éstas no gusten a todo el mundo. "Es imposible obtener un consenso al cien por cien", recordó.
A la pregunta de si el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, es un interlocutor válido teniendo en cuenta los problemas que tiene como empresario, Rajoy subrayó que "ni el Gobierno ni la oposición deben ponerse a discutir sobre quién debe ser el presidente de los empresarios o los secretarios generales de los sindicatos".
"La Administración no debe meterse donde no le llaman y donde no es su competencia, porque Díaz Ferrán ha sido elegido por los empresarios, igual que Toxo y Méndez (líderes de CCOO y UGT, respectivamente) han sido elegidos por sus afiliados.
La obligación del Gobierno es reunir a los agentes sociales y plantear unas propuestas en serio, e ir convenciendo a unos y otros que hay cosas donde tienen que ceder, y eso es lo que no se está haciendo", aseguró.
Además de la reforma del mercado laboral, el líder de la oposición apostó por una reestructuración del mercado financiero y urgió a abrir un debate sobre la naturaleza de las cajas de ahorro "con luz y taquígrafos".
El presidente del Partido Popular aseguró que la primera prioridad ahora mismo es reducir el déficit y la deuda pública, y por ello abogó por modificar la Ley de Estabilidad Presupuestaria, fijar un techo de gasto, e introducir límites y controles al endeudamiento de las administraciones.