M. VÁZQUEZ / P. PÉREZ | SANTIAGO
La Xunta asegura que la auditoría encargada a la empresa KPMG concluye que una fusión entre Caixanova y Caixa Galicia es "solvente" aunque alerta de que la mayor debilidad de la integración de las dos cajas está en sus operaciones de apoyo a promotores y constructores por el riesgo de una "burbuja inmobiliaria autóctona" . según reconoció ayer la conselleira de Facenda, Marta Fernández Currás, el informe no garantiza que la unión sea la mejor opción, porque no se analizan otras alternativas. Una alianza con una entidad de fuera de la comunidad autónoma podría obtener mejores resultados desde el punto de vista económico, pero advirtió de que "no se trata de buscar el máximo rendimiento del dividendo", ya que las cajas no se crearon "con fines lucrativos".
El Gobierno autonómico sigue apostando por una integración de Caixanova y Caixa Galicia y justifica esta fórmula en que es "solvente, garantiza la galleguidad y además está avalada técnicamente". Estos son los resultados que, según la conselleira de Facenda, se extraen de la due diligence realizada por la auditora KPMG, documento que, sin embargo, no se ha hecho público.
"Aquí estamos despejando las dudas de solvencia de un proyecto conjunto de las cajas gallegas y no garantizando la mejor opción", declaró la conselleira, que puso como ejemplo que se podría conseguir "un máximo beneficio vendiendo las cajas a un banco internacional". "Pero de lo que se trata es de retornar los dividendos a los ahorradores y a su territorio", añadió.
Según Facenda, una fusión entre Caixanova y Caixa Galicia obligará a cerrar 280 oficinas y echar a la calle a 1.296 trabajadores, de los cuales el 92% serían prejubilaciones. El ocho por ciento restante serían despidos, y todos en las sucursales abiertas fuera de la comunidad.
Uno de los problemas que podrían surgir al integrar las dos cajas de ahorro con las que cuenta la comunidad autónoma es que no se garantice la competencia dentro del mercado gallego. En 82 ayuntamientos de Galicia sólo hay oficinas de Caixanova y Caixa Galicia, de manera que tras la unión se quedarían con una entidad bancaria operando en su territorio. La conselleira, sin embargo, garantiza la competencia argumentando que "existe una presencia fuerte de otros competidores como la banca a distancia o la banca por internet". Fernández Currás, que compareció acompañada únicamente del director xeral de Tesouro, Manuel Galdo, explicó que la auditoría no detectó la existencia de "pasivos ocultos" y eludió aclarar si alguna de las cajas de ahorro gallegas está en una situación financiera peor que la otra. "Tengo un secreto bancario y la obligación de respetarlo", afirmó.
En la auditoría se concluye que "los ratios en cuanto a solvencia, eficiencia y nivel de financiación mayorista" de la caja fusionada "se corresponden con los de una entidad viable" que contaría con 77.000 millones de euros en volumen de activos. La conselleira aseguró que la nueva caja mejoraría notablemente su solvencia hasta alcanzar el 9% en 2015.
"Se convertiría en la quinta caja española", defendió Fernández Currás. Pero tendría una "debilidad". Es lo que la conselleira define como riesgo promotor constructor, es decir, en caso de que se produjese una burbuja inmobiliaria autóctona la caja asumiría más riesgos. En todo caso, observó que se prevé que la nueva caja tenga "una dotación (de fondos) muy superior a la exigible" para poder hacer frente a esta contingencia.
Los costes de reestructuración de la entidad fusionada ascenderían a 485 millones de euros pero quedarían amortizados en tres años, según la Xunta, ya que la nueva entidad ahorraría anualmente 120 millones de euros netos aprovechando las sinergias de la integración.
Facenda asegura que la nueva entidad obtendría beneficios "desde el primer año" hasta alcanzar los 2.671 millones de euros entre 2010 y 2015. Según el departamento que dirige Fernández Currás, estos rendimientos permitirían devolver las ayudas que se soliciten al Fondo Estatal de Reestructuración Bancaria (FROB) en el plazo de cinco años.
Aunque los costes de reestructuración al fusionar Caixanova y Caixa Galicia serían de 485 millones, la previsión que maneja la Xunta de ayudas al FROB alcanzaría los 1.190 millones de euros -el dos por ciento de los activos ponderados de riesgo-. La diferencia se debe a que más de la mitad de este dinero se destinará a "recapitalización de las cajas de ahorro y a dotaciones".
La previsión que hace la Xunta de dinero para destinar a obra social se cifra en 300 millones de euros en cinco años. Sin embargo, Caixa Galicia destinó a este fin 112,3 millones en 2009 y 112,1 en 2008, mientras que Caixanova reservó 55,8 y 62,5 millones de euros. "¿Qué es menor la cuantía que proponemos...? La obra social es un porcentaje de beneficios y nosotros mantenemos el 20%", se defendió la conselleira preguntada por una reducción en estos fondos.
El informe se entregó el martes por la noche a la Xunta y en la mañana de ayer fue remitido al Banco de España. El propio presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, se puso en contacto con el gobernador de esta institución para comunicarle que ya tenía los resultados de la due diligence a su disposición.
Facenda no se plantea, de momento, una negativa del Banco de España. "Yo confío en que como organismo regulador explique cualquier discrepancia que pueda encontrar en los resultados de esta auditoría", aseveró Fernández Currás.
La conselleira también contactó con los responsables de las cajas de ahorro para trasladarles las conclusiones del informe. Las cajas, sin embargo, aún no han querido pronunciarse porque no cuentan con la auditoría, sino únicamente con un avance. Facenda dejó claro que deben ser ahora los consejos de administración de las entidades los que tomen una decisión, pero recordó que el plazo para llevar a cabo los procesos de integración en España es el 31 de diciembre.
Aunque la auditoría sólo estudió la solvencia de una fusión entre Caixa Galicia y Caixanova, la conselleira descartó una alianza intracomunitaria alegando que los 82 municipios que únicamente tienen oficinas de las cajas gallegas correrían "riesgo de exclusión financiera". Además, criticó la SIP porque supondría "bancarizar" las entidades de ahorro y sería una unión "irreversible" en la práctica.
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, defendió el "absoluto rigor" de la auditoría presentada ayer que avala, según expuso, que "la galleguidad de las cajas es solvente". Además de comunicar los resultados de este informe a los líderes de PSdeG y Bloque, el jefe del Ejecutivo gallego se puso en contacto con el gobernador del Banco de España, Miguel Fernández Ordóñez, para informarle que los trabajos para analizar la solvencia de la fusión de las dos cajas gallegas ya han concluido. Feijóo informó que a partir de ahora este organismo empezará a estudiar una posible integración de las entidades de ahorro.
"Los servicios de inspección y supervisión del Banco de España junto con la conselleira de Facenda y la empresa auditora empezarán desde ya a estudiar el alcance y, sobre todo, el diagnóstico de la solvencia de una posible fusión de las dos cajas gallegas", explicó ayer tras reunirse con el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera.
El jefe del Ejecutivo gallego recordó que es el Banco de España el que debe de "autorizar" cualquier proceso de fusión, "y previamente la comunidad", según defendió.
Núñez Feijóo reclamó a este organismo regulador "el mismo trato" para Galicia en relación a los proyectos de fusión que se han llevado a cabo en otras autonomías. El presidente recalcó además que ahora "corresponde a los órganos de gobierno de las cajas proseguir con la idea de defensa del interés general".