LUI COSTAS | A CORUÑA
Fue de los primeros en advertir los síntomas del colapso de la economía española, cuando a finales de 2006 predijo que la economía española estaba a punto de enfermar y muy gravemente. El sector inmobiliario estaba borracho de éxito y cerraba el año con un récord de vértigo: 750.000 nuevas viviendas construidas en sólo un ejercicio, más que las levantadas en todo Estados Unidos y que en Alemania, Reino Unido y Francia juntos.
Su diagnóstico fue acertado y aunque ayer admitió no haber esperado la crisis financiera que estalló en Estados Unidos en 2007 y se propagó a la economía mundial también dio en la diana al asegurar que España tocaría fondo entre 2009 y 2010. No es extraño que el economista Guillermo de la Dehesa, ex consejero delegado del Banco Pastor, ex vicegobernador del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, presidente del Centre for Economic Policy Research y uno de los economistas más destacados de España escriba un libro -La primera gran crisis financiera del siglo XXI- con recetas para salir de la crisis que satisfaga y convenza de igual modo a un socialista como el presidente de Puertos del Estado, Fernando González Laxe, a dos empresarios como Rosalía Mera y José María Castellano, director general de ONO, y a José Luis Méndez, director general de Caixa Galicia. El volumen que De la Dehesa presentó ayer en la Fundación Paideia "no es un libro de aeropuerto", como dijo González Laxe; aunque "se entiende", exige "cierto detenimiento, reflexión y tomar apuntes". Analiza las causas de la burbuja inmobiliaria, de su estallido y su propagación a la economía mundial, pero se detiene también en el caso español y en las vías para construir un futuro más próspero.
El economista pronostica que España registrará crecimientos intertrimestrales a lo largo de este año, aunque no será hasta 2011 cuando se produzca un avance interanual de al menos un 1% en el PIB. 2012 será el año de la recuperación del empleo, con un crecimiento en la economía del 2% interanual.
¿Y qué se puede hacer para salir de la crisis? El libro propone unas cuantas reformas estructurales, de esas que dan resultado a largo plazo y que a los políticos les gustan menos que las medidas efectistas. "Muchos licenciados españoles son mileuristas porque hay demasiados, y muy pocos alumnos de Formación Profesional, especializados, como en Alemania", explicó en la presentación.
José Luis Méndez, director general de Caixa Galicia, juzgó "muy sugerentes" las recomendaciones de De la Dehesa sobre la reforma del mercado laboral con un contrato a medio camino entre el indefinido y el temporal cuyo coste por despido "aumente suavemente a medida que aumente la antigüedad". "Los jóvenes enlazan contratos temporales durante tres años y cuando les tienen que hacer indefinidos, los echan. Como los van a echar, las empresas no invierten en su formación y ellos tampoco tienen gran interés y así la productividad española está como está", resumió el economista. A la reforma laboral suma De la Dehesa la de la negociación colectiva para redefinir las cuestiones que deben acordarse en los convenios colectivos e introducir variables nuevas en el cálculo de los aumentos salariales, como la productividad.
"Las reformas estructurales son irrelevantes para la reelección de los gobiernos", destacó José María Castellano del libro en un intento de convencer a la clase política de la necesidad de iniciar las reformas de modo urgente.
Fernando González Laxe, el único político de la mesa, aprovechó su discurso para poner como ejemplo al ministro de Fomento, José Blanco, por entender que "se consigue más invirtiendo en calidad que en bajar los impuestos". "Por cada euro que se destina a bajar los impuestos, se generan 0,66 euros en el PIB durante el primer año y 0,99 en el segundo; con 1 euro en inversión se logran 1,44 euros el primer año y 1,57 euros en el segundo", añadió.
Las recetas de De la Dehesa no están exclusivamente dirigidas al Gobierno. El economista miró directamente a los ojos de la conselleira de Facenda, que asistió como invitada a la presentación, para recordar que las comunidades autónomas "deben colaborar con el Estado en las reformas estructurales porque tienen competencias en Educación y Sanidad".