J. CARNEIRO | A CORUÑA
Los desguaces gallegos colgaron el año pasado el cartel de completo debido a las ayudas a la compra de coches concedidas por el Gobierno central (plan 2000E) y el autonómico (re-Móvete). Estas primas lograron aumentar las bajas de automóviles un 30% frente a 2008, lo que ha permitido desguazar más de 50.000 vehículos, entre turismos y furgonetas. Este sector está compuesto por 109 centros autorizados para el tratamiento de Vehículos Fuera de Uso (VFU), que colocan a Galicia en el primer puesto en el ranking de comunidades con más desguaces certificados, por encima de comunidades más pobladas como Madrid y Cataluña, entre otras.
Germán Catoira, presidente de la Asociación Gallega de Tratamiento de Vehículos (Travega) y propietario de Desguaces Catoira, en Poio, explica que el aluvión de bajas arrancó en el mes de junio, tras la puesta en marcha de los planes de primas para el achatarramiento de automóviles. "Calculamos que la entrada de coches se incrementó un 20%, pero cada desguace es un mundo", reconoce este empresario pontevedrés. En el caso de Desguaces Eugenio Castro, en Aranga (A Coruña), aumentó un 40%, según confirmó a este diario su propietario.
Las estadísticas oficiales de la Dirección General de Tráfico (DGT) indican que entre enero y septiembre (último dato disponible) se dieron de baja en Galicia 44.581 automóviles, de los que 40.886 fueron turismos y furgonetas. En todo 2008, el número de bajas en ambos segmentos fue de 43.085, por lo que el sector calcula que ha desguazado más de 50.000 unidades al cierre de 2009. "Hay que tener en cuenta que las bajas de coches suelen aumentar de cara a final de año para no tener que renovar el permiso de circulación", apuntan desde la DGT.
El aluvión de bajas incluso provocó problemas de espacio en algunos desguaces. "Nosotros lo notamos en los meses de octubre, noviembre y diciembre", apuntan desde Gómez Alén, en Ourense, uno de los más grandes de Galicia, con más de 40.000 metros cuadrados. José Luis Gregorio Gil, propietario de Desguaces Gil, con instalaciones en Vigo, Santiago y Montevideo (Uruguay), explica que los problemas de espacio se deben sobre todo a que las empresas necesitan cierto tiempo para descontaminar los vehículos -extracción de líquidos y otros residuos peligrosos- antes de enviarlos para chatarra.
El Real Decreto 1383/2002 y la orden 249/2004 sobre gestión de vehículos al final de su vida útil obligan al reciclar al menos el 85% del peso de cada automóvil, lo que ha obligado a los desguaces gallegos a realizar importantes inversiones. En este sentido, un informe de la Asociación Española para el Tratamiento Medioambiental de los Vehículos Fuera de Uso (Sigrauto) cifra en unos 300.000 euros la inversión media acometida por cada centro para su verificación.
El mayor número de bajas de vehículos no ha supuesto un incremento de ingresos para los desguaces, según las empresas consultadas. Las razones que esgrimen son tres: el proceso de descontaminado de un vehículo representa uno de los mayores gastos de estas empresas, de alrededor de 100 euros por vehículo; el precio de la chatarra ha caído alrededor de un 50% en el último año y medio, según el presidente de Travega, hasta el entorno de 175 euros por tonelada; y la venta de recambios usados, pese a que aumentó ligeramente (10%) por el efecto de la crisis económica, se nota sobre todo en las piezas más baratas. "Motores y cajas de cambios apenas se venden ya", apunta Gregorio Gil.
"Si calculas lo que cuesta descontaminar el vehículo y sacar las ruedas, con algunos pierdes dinero. Pero si te entra un cliente por la puerta para que le tramites una baja no puedes decirle que no", aseguran desde Desguaces Gómez Alén. El sector augura un 2010 malo para este tipo de negocios, debido al fin de las ayudas y a la renovación del parque móvil en 2009. "Los coches ahora tienen varios años de garantía, y hasta que pasen cuatro o cinco años no van a necesitar incorporar nuevos repuestos", aduce Gregorio Gil.
Ante esta situación, el sector, agrupado en Travega, ha puesto en marcha un estudio de mercado para analizar las posibilidades de exportar recambios usados a mercados emergentes como Latinoamérica y África. "Estamos empezando, pero es una oportunidad interesante", concluye Germán Catoira.
Baterías usadas, pastillas de freno, escobillas (las gomas del limpiaparabrisas), manecillas, tapacubos? La crisis económica ha cambiado el perfil de las compras en los desguaces gallegos, que han tenido incluso que bajar los precios para alentar las ventas ante la abundancia de piezas por el incremento del número de bajas.
"En los recambios estamos vendiendo productos que antes apenas salían, incluso ruedas usadas. Material de poco dinero", indican desde Desguaces Gómez Alén, en Ourense. Germán Catoira, presidente de Travega, asegura que la venta de piezas usadas se animó en noviembre. "Hasta finales de año hubo un estancamiento bastante generalizado en la venta de recambios. Después se notó una subida de un 10%", apunta.
A Coruña es la provincia gallega con más centros autorizados (42), seguida de Pontevedra (30), Lugo (29) y Ourense (8), según los registros de la Consellería de Medio Ambiente. Estas plantas, las únicas con autorización en Galicia para tratar vehículos fuera de uso, desguazaron una media de 150 coches al día el año pasado. El tamaño de estas instalaciones supera los 15.000 metros cuadrados, aunque hay excepciones. Según el sector, los meses de más actividad son diciembre y enero, la época previa al pago del impuesto de circulación.
Europa
A lo largo de 2009, cerca de tres millones de vehículos fueron a parar al desguace en la Unión Europea (UE) debido a las ayudas estatales para comprar un coche nuevo. Los principales países que dispusieron de este tipo de incentivos, que implican dar de baja un coche viejo, fueron Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia y España.