AGENCIAS | SANTIAGO
El diseñador de moda Adolfo Domínguez urgió ayer la liberalización de las relaciones laborales en España a través de un despido libre "sin trabas administrativas ni judiciales", "a la manera anglosajona", por considerar que favorecería un "aumento de productividad inmediato" al motivar a las personas a ganarse "cada día" su puesto de trabajo. "Todas las medidas que se tomen para hacer más fácil el trabajo del emprendedor se reflejarán en una menor tasa de paro", defendió.
En su intervención en el Forum Europa Tribuna Galicia, el modisto ourensano, que espera obtener en una década el 90% de su negocio fuera de España, interpretó que España saldrá de la crisis si hay "una reforma laboral profunda", que permita a las empresas expandirse en el exterior, y abogó por recuperar los "valores del esfuerzo" y del trabajo "bien hecho", de abandonar el "elogio de la pereza", en el que aseguró que se ha instalado la izquierda "cuando se vio obligada a abandonar por inservibles las banderas del socialismo real".
En esta línea, afirmó no creer en el Estado del Bienestar "tal y como lo han organizado los europeos y españoles" por entender que es "esterilizador" y que, a excepción de Alemania, está produciendo una "rápida desindustrialización" de Europa. Así, criticó que el Estado del Bienestar se financie con deuda y entendió que los derechos sociales conquistados en España proceden de los fondos estructurales europeos. "No creo en derechos que no podamos pagar", sentenció.
"No creo en un sistema que permite que alguien se coja un año por depresión, la mayoría de las veces fraudulenta, se reincorpore y tenga 30 días de vacaciones", añadió, para reprobar un sistema que genera "un montón de pícaros" y rechazar la pereza. "Sólo podemos solucionar la crisis trabajando más", sostuvo.
"Los salarios han subido en 2009 y 2010, lo que producirá más paro", agregó, al entender que las remuneraciones dependen de la productividad y que los españoles no cuentan con las empresas alemanas. "Son muchos siglos de aciertos y esfuerzos, de invertir en educación y ciencia", aseveró en alusión a Alemania.
El costurero ourensano reprobó la falta de reformas que ha caracterizado los últimos años y que, recordó, sí impulsaron José María Aznar y Felipe González -a diferencia de José Luis Rodríguez Zapatero, señaló-. "El colectivo social está afrontando el peor tsunami de la historia sin medidas, que nos puede llevar a la quiebra, como a Grecia".
En respuesta a los periodistas, consideró que elevar la edad de jubilación de los 65 a los 67 años tiene "toda la lógica del mundo", al recordar que las personas viven una media de 80 años en España. "Además, se hará, protesten lo que protesten", auguró. "Se puede retrasar, van a venir unas relaciones laborales más flexibles, se quiera o no", reiteró, pese a advertir que la demora en introducir esas reformas quitará a los empresarios "armas para competir".
Domínguez lamentó que los líderes políticos, de los que aseguró que "quizás reflejan a la sociedad que los vota", tengan sueños "igualitarios e identitarios". "Hoy en las clases el ritmo se adapta al pelotón de los torpes, nos olvidamos de los superdotados", criticó, para defender su segregación en grupos de igual modo que en los países anglosajones.
"En España hay una obsesión, un delirio, por la igualdad. ¿Por qué hay que machacar a los superdotados y los más inteligentes?", se preguntó, en referencia a un colectivo que, a su juicio, representa entre un 5 y 10% de la sociedad.
El secretario de Organización del PSdeG, Pablo García, respondió a la "desvergüenza" del diseñador ourensano, al que tildó de "explotador" y le acusó de querer que los trabajadores "tengan en España las mismas condiciones que sus empleados en Asia o África".
García aseguró que el empresario "no se caracteriza por la defensa de los derechos de los trabajadores" y consideró "curioso" que abogue por esta solución, puesto que él "vivió siempre de subvenciones mientras explotaba a sus trabajadores". "Es un experto en vivir a costa del dinero público y explotar a sus empleados", sentenció.