X. A. TABOADA | SANTIAGO
La Xunta ha interpretado la litigiosidad del Ejecutivo central con la ley de cajas gallega como un segundo ultraje a Galicia, equiparable al que sufrió la comunidad autónoma en 1979 cuando el Gobierno de UCD propuso un Estatuto de Autonomía para Galicia de muy bajo perfil, casi sin competencias y sin reconocerle su naturaleza de nacionalidad histórica, lo que fue calificado como el Estatuto del aldraxe y provocó una movilización general de la comunidad autónoma en contra de las pretensiones del Ejecutivo central.
Para el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ahora se vuelve a repetir la historia, con un PSOE y un Gobierno "luchando" para que Galicia se quede sin cajas de ahorro y sin la posibilidad de recurrir al FROB para fortalecerse y descienda, por tanto, a la segunda división financiera de España.
"Hace 25 años a Galicia se le quiso poner en la segunda división dentro de las autonomías con un Estatuto de segunda división. Y ahora, otra vez más se quiere que no tenga cajas y se quede en la segunda división desde el punto de vista de sus entidades financieras", censuró ayer Feijóo ante la probabilidad de que el Gobierno recurra ante el Tribunal Constitucional algunos artículos de la ley autonómica.
Pero no se quedó ahí en su diagnóstico, sino que incluso aludió veladamente a una movilización social de Galicia para defender su sistema financiero como la que protagonizó hace treinta años para reclamar un Estatuto del mismo nivel competencial que Cataluña o País Vasco. "Galicia supo reaccionar en una primera ocasión pidiendo igualdad de trato y una comunidad de primera y estoy convencido de que los gallegos sabremos reaccionar ahora, pidiendo unas cajas de ahorro como tienen Andalucía, Cataluña, como tendrán los vasos y como tienen otras comunidades", aseguró el presidente de la Xunta.
Para Feijóo, el problema no es en sí la ley de cajas, "sino que el Gobierno central, impulsado y auspiciado por el socialismo gallego, está luchando para que Galicia se quede sin cajas de ahorro". Preguntado si cree que detrás de la actitud combativa del Gobierno central con ley gallega están el secretario xeral del PSdeG-PSOE, Manuel Vázquez, y el ministro de Fomento, José Blanco, su respuesta fue: "Ahí están todos".
El presidente gallego alertó de que "está en juego que Galicia se quede sin cajas de ahorros", pero también que las entidades financieras gallegas "no puedan tener una inyección de liquidez" del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) ya que el recurso del Gobierno central ante el Constitucional paralizaría al menos cinco meses la aplicación de la ley de cajas y la Comisión Europea sólo autorizó recurrir a estas ayudas hasta el próximo mes de junio. Un poco más allá fue el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, al asegurar que la fusión que promueve la Xunta de Caixanova y Caixa Galicia quedaría "comprometida" si el Gobierno central recurre la ley.
Sin embargo, la opinión de la conselleira de Facenda, Marta Fernández es distinta, pues sostiene que independientemente de lo que haga el Gobierno, la fusión de las cajas puede seguir adelante sin problema alguno si así lo deciden sus respectivos órganos de gobierno y que tampoco habría problemas para acudir a las ayudas del FROB.