REDACCIÓN / AGENCIAS | A CORUÑA / MADRID
El Gobierno y los agentes sociales negociarán fórmulas para extender la aplicación del llamado contrato de fomento de la contratación indefinida, que se aplica en España desde 1997 y que implica una indemnización equivalente al salario de 33 días por año trabajado, inferior a la de los contratos ordinarios.
La propuesta de reforma laboral, muy genérica, que ayer aprobó el Consejo de Ministros y expuso el presidente Zapatero a la patronal y los sindicatos asume también la implantación del método alemán para las regulaciones de empleo y esboza un plan singular para que los jóvenes poco cualificados accedan al mercado de trabajo.
José Luis Rodríguez Zapatero tomó ayer el timón de las primeras conversaciones sobre la reforma laboral con los líderes de las patronales CEOE y Cepyme y de los sindicatos UGT y CCOO. Tras la inquietud pública que suscitó la propuesta para reformar también el sistema de pensiones y alargar la edad de la jubilación a los 67 años, Zapatero asumió personalmente la responsabilidad de poner en marcha el diálogo social, roto desde junio del pasado año. Y vistas las favorables reacciones iniciales de los representantes de empresarios y trabajadores, la redacción del informe gubernamental sobre la reforma del mercado de trabajo, deliberadamente inconcreta, evitó roces en el primer envite.
El primer propósito que expresa el documento es corregir la "dualidad" del empleo en España, atajar la alta temporalidad y promover el trabajo estable. El Gobierno ha desdeñado en este punto, crucial para el desarrollo de las conversaciones, la creación de un nuevo tipo de contrato con despido más barato, como había demandado la CEOE y sugerido también un relevante sector de economistas y otros expertos. Alternativamente, el Ejecutivo, según expresión de Zapatero, se propone "aprovechar todo el potencial" de un tipo de contrato que ya existe y que fue el asunto central de la reforma laboral que el primer gobierno de José María Aznar acordó en 1997 con los agentes sociales.
El contrato de fomento de la contratación indefinida implica ahora ya un despido más barato. En caso de despido declarado improcedente, la indemnización es de 33 días por año trabajado con límite equivalente al salario de 24 meses. En el caso de los empleos indefinidos ordinarios la compensación por despido es de 45 días por año y el límite está en 42 mensualidades. El contrato heredado de la reforma de 1997 tiene una aplicación limitada, reservada para colectivos singulares (jóvenes menores de 30 años, parados de larga duración o mayores de 45 años, personas discapacitadas...), e incluye notables rebajas en las cotizaciones que pagan los empresarios. Ahora bien, se establecen ciertos límites, como el hecho de que no pueden concertar estos contratos bonificados las empresas que hayan despedido de manera improcedente a trabajadores durante los seis meses anteriores.
El presidente Zapatero no prejuzgó qué dirección se puede tomar para ampliar ese contrato con despido más barato. Pueden estar sobre la mesa alternativas, recogidas ayer por algunas informaciones periodísticas, como ampliar a todos los parados la posibilidad de aplicar este tipo de contrato o reconsiderar otras restricciones.
A pesar de las reiteradas preguntas para que concretara a qué otros colectivos se extenderá dicho contrato, sostuvo que los detalles se irán conociendo según avance la negociación. "No debo anticipar la propuesta concreta, pero la hay y vamos a trabajar con la cautela necesaria", precisó Zapatero, quien añadió que permitirá a los empresarios no aumentar sus costes por contratar de forma indefinida y que, al mismo tiempo, permanezcan los derechos de los trabajadores, algo que es "posible", puntualizó.
Por ello, hizo hincapié en que "hay que utilizar todo el potencial" del contrato de fomento del empleo estable y expresó su esperanza de que, en un tiempo "razonable", haya resultados.
Respecto a todo el conjunto de la propuesta, especificó que ni rompe el equilibrio entre empresarios y sindicatos, ni supone la pérdida de derechos para los trabajadores. Esto se traduce, indicó, en que en el documento no se plantean nuevas figuras contractuales, "lo que sí hay es la posibilidad" de modificar las existentes
El Gobierno propone en su documento de reforma laboral que se fomente como en Alemania la reducción de la jornada frente al despido y presenta dos nuevos modelos de contratos a tiempo parcial que quiere fomentar para frenar el excesivo uso de la temporalidad.
También apuesta por perseguir la temporalidad injustificada y que los contratos de formación generen la cobertura de desempleo. En el documento se establecen dos modalidades de contrato a tiempo parcial: una con horario fijo y estable para facilitar la conciliación de la vida laboral y personal y otro con horario flexible para que las empresas se puedan adaptar a los cambios en sus procesos productivos.
El empleo a tiempo parcial, que el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, calificó de "yacimiento de empleo" que hay que fomentar, será también objeto de incentivos para las empresas que recurran a él en el supuesto de la conciliación laboral y personal.
El texto recoge la promesa del Gobierno de incluir entre sus propuestas la de recortar la jornada laboral como alternativa al despido, el conocido como contrato alemán.
En esta dirección el Ejecutivo plantea agilizar la autorización de los ERE temporales, que podrían ser utilizados por empresas de cualquier tamaño.
El presidente de CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, calificó ayer de "positiva" la reforma laboral propuesta por el presidente del Gobierno, ya que cree que "va en la buena dirección" para una reforma que considera "imprescindible". En rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa, Díaz Ferrán explicó que la propuesta planteada por el Gobierno contiene líneas básicas sobre temas concretos que deberán abordar sindicatos y empresarios en la mesa del diálogo social. Díaz Ferrán avanzó que se iniciará de forma inmediata un "diálogo tripartito constructivo y leal para poder llegar a un acuerdo lo antes posible". Por ello, apostó por desarrollar este proceso de diálogo "de manera rápida" y "con profundidad".
Por su parte, el presidente de Cepyme, Jesús Bárcenas, cree que con estas medidas propuestas por el Gobierno se da "un paso importante hacia adelante". La palabra despido como tal no está en el documento, pero hay reformas importantes", dijo Bárcenas en contestación a la prensa, y dejó claro que el diálogo social se va a reanudar "inmediatamente".