MARÍA J. AIRA | A CORUÑA
La crisis aprieta y ya ha ahogado a muchas pequeñas y medianas empresas españolas. La creación del Mercado Alternativo Bursátil (MAB), una Bolsa para que estas compañías puedan cotizar en un mercado específico, se presenta ahora como un balón de oxígeno, aunque este nuevo proyecto se creó y autorizó en 2005. El MAB funciona desde hace un año y, según explica su presidente, Antonio Giralt, "es una alternativa para que las pymes puedan conseguir financiación".
-¿Cuántas empresas participan ahora en el Mercado Alternativo Bursátil?
-El mercado lo acabamos de arrancar y hay dos compañías en este momento, una de ellas es Zynkia, la productora del muñeco Pocoyó, y la otra Imaginarium, que es la tienda de juguetes educativos. Ahora va a entrar una tercera que es Gowex, una empresa de telecomunicaciones y wifi. Esperamos que este año haya una regularidad en la entrada de nuevas sociedades en un mercado que se creó para facilitar el acceso a la financiación de las pequeñas y medianas empresas. Hasta ahora acudían al mercado de valores compañías de un tamaño importante, pero las pymes aunque son reducidas en tamaño bursátil, son muy importantes en el contexto económico: generan aproximadamente dos tercios del PIB español y dan empleo al 80% de la fuerza laboral.
-¿Es un proyecto que nace a raíz de la crisis?
-No, esto está aprobado desde 2005 y no tiene nada que ver con la crisis. La necesidad de financiación es más patente en momentos de crisis, pero no tiene nada que ver con la coyuntura porque ya digo que es mucho anterior. Es un mercado que está gestionado por Bolsas y Mercados Españoles, está autorizado por el Gobierno y supervisado por la CNMV. Además ya existe en otros países: en Inglaterra se conoce como AIN, funciona desde mediados de los años 90 y tiene 1.500 compañías cotizadas más o menos; y más cercano, el Alternext, que es el modelo francés, creado en 2005 y que tiene 150 compañías.
-De momento hay dos empresas y otra que va a entrar, ¿cuándo estará a pleno rendimiento?
-Ahora estamos arrancando y tenemos unas expectativas de crecimiento, todo esto necesita un periodo de maduración importante. En su momento hicimos un estudio, dando unos parámetros determinados a las compañías que son susceptibles de ser admitidas, y el universo que nos salía en España era del orden de unas 5.000 que podrían potencialmente acceder a este mercado. De esas 5.000 un 6%, más de 300 compañías, son empresas gallegas que podrían potencialmente formar parte del MAB. El funcionamiento es un tema progresivo, durante este año creemos que se va a regularizar e intensificar el aumento de compañías.
-¿Qué tiene que tener una empresa para poder participar en este mercado?
-Básicamente tiene que ser una sociedad anónima puesto que estamos hablando de acciones, pero por el resto, las condiciones son muy flexibles. En primer lugar no pedimos una antigüedad mínima, pueden ser compañías de nueva creación, pero sí tienen que estar ya funcionando, es decir empresas con actividad. Tampoco pedimos beneficios, somos conscientes de que muchas pertenecen a sectores (sobre todo si son nuevas) donde la generación de beneficios va a tardar tiempo. Tienen que tener un plan de negocio de expansión: se valora la situación presente, pero sobre todo sus expectativas de desarrollo en el futuro. Tampoco pedimos un tamaño mínimo, es un mercado muy abierto.
-¿Qué le diría a las empresas para que se animaran a participar?
-El MAB ofrece cuatro aspectos importantes: primero financiación, a través de recursos propios, lo que significa fortalecimiento del balance y no endeudamiento. Esto es importante porque en la medida en que aumentan los recursos propios, aumenta la posibilidad de acceder a más endeudamiento. Segundo: ofrece notoriedad y visibilidad. Una compañía cotizada es más conocida, más visible que una que no está cotizada. Tercera: valoración. El mercado determina cada día un precio para las acciones, así que para cualquier transacción el precio está dado, y no sólo incorpora la situación presente, sino que también tiene en cuenta las expectativas futuras de beneficio. Cuarto: liquidez, que es lo que dan los mercados, esto es la posibilidad de que nuevos accionistas se incorporen, y que los accionistas más antiguos puedan salirse de la compañía. Todo esto es importante cuando las compañías tienen un componente familiar, que es lo que pasa en muchas empresas gallegas.
-¿Cómo puede beneficiar a las empresas familiares?
-Es una buena vía para que la compañía siga funcionando más allá del cambio generacional. A veces hay empresas magníficas que desaparecen porque no hay la posibilidad de continuarla. Al entrar en un mercado, hay quien teme perder el control de la compañía, pero el mercado no establece que haya que vender todas las acciones, sino sólo una parte, y el accionista fundador puede seguir manteniendo la gestión de la compañía. Empresa familiar y empresa cotizada no son conceptos excluyentes.
-¿Hay sectores preferidos para cotizar?
-Se acepta cualquier tipo de sector, pero es verdad que hay sectores que por sus propias características, porque están atomizados, es decir los componen pequeñas y medianas empresas, van a ser más proclives a entrar en este mercado. Pero no se ponen límites. En la Bolsa tradicional muchos de estos sectores no tienen representación y esos serían los que tendrían cabida aquí, por ejemplo el sector de juguetes, víodeo-tecnológicos, nuevas tecnologías, temas ligados a la salud, o los relacionados con la jubilación, etc. Pero el MAB no limita a ningún tipo de sector.
-¿Qué ventajas da este mercado a los inversores? ¿Hay beneficios fiscales?
-Esto es importante, porque el mercado funciona con oferta y demanda. Con esto los inversores tienen la oportunidad de diversificarse hacia aquellos sectores que no están representados en la Bolsa tradicional. Es verdad que a estos mercados les viene muy bien el apoyo de las administraciones públicas y por eso lo estamos moviendo a nivel estatal y autonómico. Hay incentivos fiscales y quien invierte aquí tendrá unas desgravaciones, por ejemplo, la Xunta fue pionera en estos incentivos con un programa de ayudas económicas a través del Igape para cubrir parte del coste de la salida de empresas gallegas al mercado. Esas iniciativas han sido seguidas por las comunidades de Murcia y de Madrid. En Cataluña, la desgravación se hace en el IRPF, en esto es pionera.
-¿Cómo prevé que evolucione este proyecto con la crisis?
-Con la coyuntura actual... no hace falta insistir en las repercusiones. Antes de la crisis el acceso al préstamo era fácil y barato y hemos pasado a una situación donde hay una restricción de crédito, por eso muchas compañías necesitan alternativas. Si el acceso al crédito vuelve a ser como antes, que no es probable, volverá tarde, por ello hay que buscar financiación en otros sitios.