AGENCIAS | BRUSELAS
El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, afirmó ayer que las negociaciones con la patronal y los sindicatos sobre la reforma del mercado de trabajo "están yendo francamente bien" y se declaró convencido de que será posible alcanzar un acuerdo "antes de final de abril". Estas declaraciones las realizó tras una reunión entre los ministro de Trabajo europeos en Bruselas, en donde acordaron la aprobación de un nuevo instrumento financiero por el que se concederán microcréditos de hasta 25.000 euros a pequeñas empresas y a parados que deseen convertirse en autónomos o poner en marcha un pequeño negocio propio.
"El Gobierno en estos momentos no está contemplando la hipótesis de que no haya acuerdo", dijo Corbacho al ser preguntado por las medidas que adoptará el Ejecutivo en el caso de que vuelva a fracasar el diálogo social. También apuntó que el Ejecutivo "está trabajando de una manera intensa, y muy positivamente, con los agentes sociales, y de momento las reuniones están yendo francamente bien". "Yo estoy convencido de que vamos a llegar a un acuerdo", insistió el ministro en declaraciones a la prensa antes de presidir una reunión de ministros de Trabajo de la UE, quien añadió: "vamos a llegar a un acuerdo antes de final de abril". Corbacho explicó que el acuerdo sobre la reforma laboral "debe centrarse" en las propuestas que remitió el Gobierno a los agentes sociales y recordó que este documento fue valorado "muy positivamente" tanto por los secretarios generales de UGT y de Comisiones Obreras como por los presidentes de CEOE y de Cepyme.
Los ministros de Trabajo de la UE aprobaron crear un nuevo instrumento financiero dotado con 100 millones de euros cuya función será dar microcréditos de hasta 25.000 euros a pequeñas empresas y a parados que deseen convertirse en autónomos o poner en marcha un pequeño negocio propio. Los fondos, que empezarán a estar disponibles a partir de junio, van especialmente dirigidos a las personas que normalmente no pueden obtener préstamos por la crisis económica y el endurecimiento del crédito. Corbacho resaltó que "es la primera medida que Europa emprende relacionada no con el sistema financiero sino con el empleo" tras la crisis.