AGENCIAS | PARÍS
España aparece como la segunda economía más afectada por la crisis entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) al ver recortado un 10,6% el crecimiento potencial de su PIB, sólo superado por el retroceso del 11,8% sufrido por Irlanda, mientras que la caída media de los países de la organización se calcula en el 3,1%, según refleja un informe sobre reformas económicas publicado por la institución con sede en París.
En concreto, calcula que el impacto de la crisis sobre el empleo restará a España un 8,4% de PIB potencial, mientras que un retroceso del 2,1% corresponde al efecto de la crisis sobre los costes de capital. Por contra, en el conjunto de la OCDE el impacto sobre el mercado laboral resta el 1,1% del crecimiento potencial, mientras que los costes de capital reducen un 2% esta magnitud.
En el caso de España e Irlanda, la institución internacional, conocida como el Club de los países desarrollados, señala que el efecto negativo de la crisis sobre el empleo incluye una considerable reducción de la población activa como consecuencia del cambio en la tendencia de los flujos migratorios.
"Existe una enorme diversidad del impacto esperado sobre el PIB potencial entre los países como reflejo de las diferencias parciales en las dimensiones del shock y de las políticas estructurales", apunta la institución, que, sin embargo, precisa que "aunque la crisis dejará a los países de la OCDE más pobres de lo que hubieran sido, el crecimiento no debería verse afectado a largo plazo por la crisis".
El organismo pronostica un impacto negativo del 2,4% para EEUU y del 2,9% para Reino Unido, mientras en el caso de Francia el retroceso será del 2,8% y del 3,9% en el PIB potencial de Alemania. Por su parte la organización observa un efecto negativo del 4,1% sobre el PIB de Italia y del 3,6% sobre el de Grecia, mientras que en Portugal el impacto será del 2,7%.
Por otro lado, la institución subraya en el informe que los países de la OCDE han evitado los principales errores estructurales cometidos en crisis anteriores, como el proteccionismo en los años 30 o las teorías laborales malthusianistas de los años 70, mientras que la apuesta por medidas de impulso al I+D y al desarrollo de infraestructuras y el crecimiento verde contribuirán a paliar los efectos a largo plazo de la crisis sobre la riqueza y el nivel de vida.
No obstante, advierte de que persisten algunos riesgos, especialmente en el caso del paro, que podría mantenerse elevado durante algún tiempo, mientras los gobiernos se enfrentan a presiones para mantener o introducir medidas que reducirán la fuerza laboral necesaria.