AGENCIAS / J. P. | A CORUÑA
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, tenía previsto ayer al mediodía ponerse "en las próximas horas" con la carta que anunció a Rodríguez Zapatero para intentar desbloquear el conflicto generado en torno a la nueva ley gallega de cajas. Que el PSdeG se negara a pactar la moción a favor de la fusión sin tener en cuenta a las cajas en el Debate sobre la Autonomía para la fusión, es "más información" que Núñez Feijóo tendrá para pedirle "equidad, igual y no discriminación" en las "competencias exclusivas de Galicia". "El Gobierno de España ni gobierna en España ni deja gobernar en Galicia", criticó Feijóo
Del discurso que Elena Salgado esbozó el miércoles en el Congreso, con las acusaciones de "interferencias políticas" y de forzar una fusión que tiene "origen" sólo en la Xunta, Núñez Feijóo se queda con que la vicepresidenta "dijo que la fusión es posible". Eso es lo que importa", recalcó, antes de contraponer aspectos de la ley gallega con otros de normas de autonomías con Ejecutivos socialistas que no han sido recurridas. "En Galicia no puede presidir una caja un ex ministro y en Cataluña sí; en Galicia no puede haber cargos políticos en los consejos de administración de las cajas y en Andalucía sí", dijo. "Lo que tenemos que hacer todos, nosotros intentamos hacerlo, es trabajar más y hablar menos", advirtió Feijóo, quien recordó al Gobierno que Galicia "tiene competencias exclusivas" sobre Caixa Galicia y Caixanova.
Mientras la Xunta y el Gobierno central continúan con la disputa, tanto Caixa Galicia como Caixanova mantienen sus planes para ganar músculo financiero. La caja que dirige José Luis Méndez mantiene silencio por "lealtad institucional" a las administraciones y al Parlamento. "Mantenemos todas las alternativas abiertas", señalan fuentes de la entidad; las mismas desde el mes de noviembre, con la fusión con Caixanova como primera opción, la de seguir en solitario o buscar una alianza con cajas de otras regiones, como Caja Madrid o Caja de Ahorros del Mediterráneo. La cúpula de Caixanova tiene su hoja de ruta "intacta" y estudia participar en una fusión fría a través de un Sistema Institucional de Protección (SIP) del que "podría haber novedades" en breve. Antes de un mes, incluso. Lo que obligaría a la caja a poner sobre la mesa de la Consellería de Facenda un proyecto con el que comprobar hasta qué punto Feijóo está dispuesto a llegar con su amenaza de bloqueo. Caixanova tampoco cuenta con quién estudia unirse."Se está trabajando", se limitan a decir. "Cualquier cosa que se cuente podría suponer un problema", añaden.
Ni Caixa Galicia ni Caixanova quisieron ayer opinar sobre la moción que PP y BNG aprobaron en el Parlamento en apoyo a una fusión sin tener en cuenta a las entidades, pese a que la Xunta defiende que no está obligada a "ponerse de acuerdo" con los órganos rectores de las entidades para la fusión. / Redacción