MARIÁN MARTÍNEZ | A CORUÑA
Galicia ya ha superado la proporción de más de un dependiente por cada cotizante a la Seguridad Social. De hecho, hay 96.000 personas más que reciben algún tipo de subsidio que cotizantes a la Seguridad Social, casi el 109%, la segunda más alta del país tras Asturias. Según los últimos datos, frente a una afiliación de 1.004.493 personas que cotizan en los distintos regímenes, hay 1.100.000 que reciben algún tipo de prestación de las arcas públicas estatales, sea por jubilación, viudedad, desempleo o cualquier otro tipo de subsidio.
España tiene algo más de 17,5 millones de trabajadores y otros 14,5 millones dependen de prestaciones sociales del Estado. El 81%. Esto significa que la cifra de cotizantes y dependientes se acerca en el país al temido uno a uno del que alertan todos los especialistas. Es decir, que cada trabajador que cotice (empleado o autónomo) sostiene a un dependiente de prestación estatal. Las perspectivas para Galicia no son muy halagüeñas, porque todas las proyecciones de población arrojan el mismo resultado: va a ser difícil realizar el relevo generacional en el mundo laboral. Y es que la comunidad tiene uno de los índices más bajos del país en natalidad, juventud y fecundidad, mientras que aumenta la esperanza de vida. Según las estimaciones que maneja el Instituto Galego de Estatística (IGE) para 2020, la comunidad gallega tendrá 2.742.000 habitantes, unos 12.000 más de los que hay ahora. Más del 6% superará los 64 años y habrá unos 98.000 ciudadanos de 80 o más años, el 2% más que ahora.
Si bien es cierto que la Seguridad Social es una caja única de la que salen todas las pensiones del país, también lo es que el problema del relevo generacional es común a todas las comunidades autónomas. De ahí que desde hace varios años los expertos ya plantearan la necesidad de modificar el sistema de pensiones, bien retrasando la edad de jubilación o alargando el período contributivo de las personas en activo. Un debate que ahora el Gobierno ha puesto sobre la mesa tras las exigencias realizadas desde Europa. Galicia refleja datos preocupantes en la relación entre trabajadores y personas dependientes que reciben algún tipo de subsidio o pensión estatal, y que se han incrementado debido al paro. Pero también otras comunidades tienen proporciones muy elevadas. En el caso de la vecina Asturias, por ejemplo, hay un 380.438 trabajadores y otros 444.315 reciben algún tipo de prestación. Un 117%.
También tienen saldos elevados Castilla y León, Cantabria y Extremadura, donde la proporción entre dependientes y trabajadores es casi del 95%. En ratios muy elevadas, entre el 85 y el 90%, se sitúan Andalucía, la Comunidad Valenciana y Baleares.
Madrid aporta el dato más favorable, al tener una ratio del 56% de receptores de alguna prestación pública sobre el total de cotizantes. En situación similar están el País Vasco y Navarra, aunque con salvedades ya que, aunque cotizan a la Seguridad Social igual que las demás, el Cupo les exime de la contribución fiscal que realizan a las arcas estatales las demás comunidades autónomas.
Galicia aporta a la Seguridad Social sólo el 77% de las prestaciones que recibe, según los datos de la Seguridad Social correspondientes a 2008, cuando el paro aún no había hecho estragos en la comunidad.
Para el cierre de 2009 las previsiones apuntan a que estas cifras serán peores, si se tiene en cuenta el incremento del número de prejubilados y jubilados y de desempleados y trabajadores afectados por Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) en Galicia.
En la actualidad, hay 96.000 cotizantes menos que personas que reciben algún tipo de subsidio estatal.
Las obligaciones reconocidas por la Seguridad Social en Galicia en el año 2008 ascendieron a 6.566,7 millones de euros, de los que 6.372 correspondieron a pensiones contributivas, incapacidades temporales, prestaciones por maternidad, paternidad, y riesgo durante el embarazo y la lactancia natural y prestaciones familiares.
Los ingresos o aportaciones de Galicia a la Seguridad Social ascendieron a 5.060,4 millones euros, lo que supone 1.506 millones de euros menos que la cantidad que salió de la caja única con destino a Galicia.
La comparativa de cifras entre 2002 y 2008 revela, sin embargo, una mejoría en las cuentas entre la Seguridad Social y el la comunidad gallega. Los ingresos aumentaron en siete años, coincidiendo con el boom económico, un 50,2%, mientras que el gasto subió el 43,8%. El capítulo de ingresos refleja que el mayor porcentaje de subida en la aportación a la Seguridad Social correspondió al apartado de ingresos patrimoniales, con un incremento del 314,7% en siete años, seguido del de activos financieros y cotizaciones sociales, con un 56,2% y un 50,8%, respectivamente.
El apartado correspondiente a las obligaciones de la Seguridad Social, el pago de las pensiones contributivas creció entre 2002 y 2008, con un aumento del 43,4%.
Mucho más espectacular fue, sin embargo, el correspondiente a prestaciones por maternidad, paternidad y riesgo durante el embarazo y la lactancia natural, que aumentó un 149,8%. En este caso, la mayor subida se dio entre los años 2007 y 2008, con un crecimiento del 20,7% y 22,3%, respectivamente, que se explicaría fundamentalmente por la edad de las trabajadoras en edad de ser madres y con una situación económica entonces estable y al alza.
El pago de incapacidades temporales también ha crecido en siete años, y ha sido la segunda partida con mayor incremento. El 48,5%, a pesar de registrar una caída del 0,27% en 2008.