AGENCIAS / REDACCIÓN | MADRID / A CORUÑA
El Banco de España marcó ayer distancias con las previsiones sobre la recuperación de la economía española que el Gobierno ha formulado y defendido últimamente ante mercados y organismos internacionales. La institución que preside Miguel Ángel Fernández Ordóñez estima que el crecimiento español será este año y, sobre todo, en 2011 menos vigoroso de lo que espera el Ejecutivo y pronostica que la tasa de paro, el más grave de los impactos de la gran recesión en España, seguirá aumentando en 2011.
Con el Gobierno y los agentes sociales sentados en la mesa desde hace semanas para negociar una reforma laboral, el Banco de España amplificó también ayer su apuesta por la creación de un nuevo tipo de contrato fijo que incluya una indemnización más baja en caso de despido.
Según el boletín anual del organismo supervisor sobre las perspectivas de la economía española, el PIB caerá un 0,4% en 2010, una décima más de lo estimado por el Ministerio de Economía, mientras que en 2011 lo hará en un 0,8%, un punto menos de lo previsto en el cuadro macroeconómico sobre el que el departamento de Elena Salgado ha elaborado, entre otras políticas económicas, el programa de estabilidad y crecimiento presentado fechas atrás a la Comisión Europea. Ya entonces, Bruselas avisó a España de que sus estimaciones sonaban demasiado optimistas.
Una de las discrepancias más llamativas entre los cálculos del Gobierno y los del equipo de Fernández Ordóñez atañe a la evolución del mercado de trabajo. La institución sostiene que la creación de empleo se retrasará hasta el segundo semestre de 2011 y calcula que la tasa de paro se situará en el 19,4% este año y en el 19,7% en 2011, frente al 19% y al 18,4% calculado por el Ejecutivo, respectivamente. El Gobierno ha defendido la tesis de que la creación neta de empleo y, con ello, la reducción del paro comenzarán a notarse a finales de este año.
El Banco de España habla de un escenario de "lenta recuperación y mejoría" de la actividad económica para los próximos dos años y alerta de que la persistencia de un elevado grado de incertidumbre, los prolongados efectos del ajuste inmobiliario y el alto endeudamiento acumulado del sector privado complican el despegue.
El Banco de España considera imprescindible la aplicación rigurosa del programa de estabilidad presupuestaria para reconducir el equilibrio de las cuentas públicas. En este capítulo también va implícito un correctivo a los números de Salgado: el organismo que tutela el sector financiero disiente de las previsiones de recorte del déficit público señaladas por el Ejecutivo y calcula un saldo negativo del 10,2% en 2010 y del 8,9% en 2011, frente al 9,8% y al 7,5% estimado por el Gobierno, respectivamente.
Con la negociación de la reforma laboral de fondo, el Banco de España aboga por introducir un nuevo contrato con un coste de despido inferior al del indefinido actual, de 45 días por año trabajado con un tope de 42 mensualidades, porque, en su opinión, aumentaría la creación de empleo. Esta nueva modalidad serviría para reducir la actual volatilidad del mercado laboral tanto a corto como a largo plazo, apunta el informe.