DANIEL DOMÍNGUEZ SANTIAGO
El paro no ha dejado de aumentar durante los últimos meses y la crisis ha obligado a miles de gallegos a emular a sus abuelos y emigrar al extranjero en busca de un puesto de trabajo que aquí les resulta imposible conseguir. Durante el último año han sido 11.102 gallegos en edad laboral los que han abonado Galicia rumbo a otro país en que mejorar su situación.
Los datos del Padrón de españoles Residentes en el Extranjero muestran un aumento del 4,5% durante el último año, cuando este censo pasó de las 231.081 de 2008 a las 242.183 de 2009. Se repite un fenómeno que casi forma parte del ADN gallego y que ha provocado que de los 2,3 millones de votantes con que cuenta la comunidad, más de 352.000 residan en el extranjero. Si primero fueron los países latinoamericanos y, en la posguerra, el destino más habitual Alemania y Suiza, ahora Europa vuelve a ser el destino favorito de los trabajadores que tratan de buscar un futuro laboral mejor o aprender idiomas, un aspecto clave para encontrar trabajo. De hecho, el 43% de los trabajadores considera que dominar varios idiomas constituye un valor fundamental para posicionarse en el mercado laboral, de acuerdo con el estudio la empresa de trabajo temporal Monster.
Este estudio muestra la importancia concedida al segundo idioma como valor añadido al currículo, si bien ese mismo porcentaje del 43% reconoce no utilizarlo en su día a día laboral. Además, uno de cada tres encuestados reconoce que sin ese dominio no hubiera conseguido su puesto de trabajo actual.
El idioma es uno de los elementos que impulsa a los jóvenes a buscar una oportunidad en otro idioma, sin embargo, existen otros. El principal es el menor índice de desempleo existentes en países europeos, donde los salarios son también más altos. Galicia, con un 15,6% de paro, ofrece un horizonte más pesimista que el de países como Alemania, con un 8,5%, Reino Unido, con un 8%, o incluso Francia, con un 10%.
Tres mil euros menos
La vida es más cara fuera, pero también los salarios. Galicia cuenta con un salario medio de 18.100 euros anuales, muy lejos de las medias de los tres países citados anteriormente y 3.000 menos que la media de los países de la Unión Europea, que asciende a 21.500. Por su parte, los alemanes rondan los 40.914, los británicos los 46.000 y los franceses los 32.000, según los datos recopilados por un estudio de la firma Adecco.
A pesar de todo, la situación sigue siendo difícil en el entorno europeo. "Antes de la crisis solías tardar en encontrar trabajo entre 1 y 3 meses, ahora es más complicado porque cada vez hay menos puestos de trabajo y menos movilidad", comenta Marga Pardo, que emigró a Londres en 2005, donde trabaja como directora de proyectos y jefa de equipo de NRS Media, una consultora de márketing y publicidad.
Como muchos jóvenes, Pardo emigró para mejorar el idioma y comenzó trabajando como au pair -cuidadora de niños- durante seis meses. Allí resulta más fácil que aquí encontrar trabajo gracias a las Recruitment agencies, similares a las Empresas de Trabajo Temporal gallegas. La diferencia es que las primeras seleccionan personal para empresas a las que luego cobran durante un año en función del sueldo que percibe el trabajador. Eso sí, a partir de la sexta semana para garantizar que vale para el puesto.
Pese al momento económico, considera más fácil encontrar un empleo fuera que aquí. "Buscar trabajo en Inglaterra es relativamente sencillo pero lleva su tiempo y depende mucho del trabajo que estés buscando", comenta finalmente.