JULIO PÉREZ A CORUÑA
Ni los 1.162 millones de euros que Caixanova y Caixa Galicia pedirán al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) para impulsar su fusión son subvenciones baratas, ni las ayudas llegarán a modo de un préstamo convencional y sin letra pequeña. ¿De qué forma prevé la futura entidad de ahorros acceder al colchón que el Banco de España y el Gobierno central han puesto encima de la mesa para ayudar a la reestructuración del sector? Pues entablando una especie de alianza entre la caja resultante y el propio FROB, que será su compañero de viaje hasta la devolución, unos cinco años como mucho. No un socio en el sentido estricto, y económico, de la palabra, pero podría dar ese paso y compartir parte del capital de la fusión si hay problemas para reintegrar el dinero.
Aunque no es la única fórmula posible, el plan de las cajas gallegas pasa por seguir los pasos de los tres procesos abiertos que ya pidieron las ayudas. La entidad fusionada sacará participaciones preferentes, un instrumento financiero con una retribución fija a quien las adquiera, pero sin ningún derecho de decisión. Por lo menos en una primera fase. Pues en este caso el comprador será el FROB, por un valor de 1.162 millones y la retribución oscilará entre el 7,75% y el 8%. Ahí están los altos intereses de los que se viene alertando desde la creación del fondo. Como su primer cliente conjunto.
La propia normativa que regula el FROB deja claro que las participaciones preferentes son susceptibles de convertirse en cuotas participativas, lo más parecido que hay entre las cajas a las acciones de los bancos o de las empresas convencionales. Tal y como está la actual ley de cajas, la conversión de las participaciones en cuotas -una posibilidad que se reserva al momento en el que la caja gallega no pudiera hacer frente al pago- tampoco daría ninguna opción al FROB para posicionarse en el gobierno de la entidad gallega. Pero la intención de Moncloa es cambiar las reglas. Fue uno de los acuerdos de Zapatero y Rajoy. Que las cuotas se doten de derechos para hacerlas más atractivas y ayuden a recapitalizar las entidades.
Con reuniones prácticamente todos los días, Caixanova y Caixa Galicia esperan terminar el plan de integración en la primera quincena de junio. El Banco de España quiere revisarlo a fondo y contar con el suficiente margen para pedir posibles modificaciones y llegar a tiempo al cierre del FROB, en principio el día 30 del próximo mes.
Pese a que la cantidad que las cajas gallegas pedirán al fondo no excederá el 2% de activos ponderados por riesgo, la unión deberá también pasar por manos de la Comisión Europea. Las propias entidades y el Banco de España lo confirman. Al tratarse de ayudas públicas, Bruselas quiere echarle un vistazo al proyecto para garantizar que se cumplen las reglas de la competencia. El supervisor mantiene que se trata de un trámite "relativamente sencillo" porque el plan ya pasará por su embudo. "Si se superara el 2%, con las condiciones específicas que hay que cumplir, el análisis sería más al detalle, con lupa", explica.
El vicepresidente y comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, urgió ayer a las cajas de ahorros a decidir sus nuevos sistemas de capitalización, para que los tengan previstos "antes de que entre en vigor Basilea III". La cuestión -dentro de la reforma del sector de las cajas- fue una de las que repasó para que España recupere prestigio internacional, junto con la consolidación presupuestaria y la necesidad de la reforma laboral. Respecto al sistema financiero, matizó que las cajas son "lo que más preocupa ahora", pero que "puede haber un banco que un día pueda tener un problema".
Almunia lamentó también la actuación del PP al negarse a votar a favor del decreto de recorte del gasto público porque "no es la forma de salir de la crisis" y avisó que "si no se hubiese aprobado el programa de ajuste hoy no habríamos podido tener esta reunión, porque estaríamos ocupados en temas más importantes". Además, se desmarcó de la versión de Mariano Rajoy de que para nada había un riesgo de intervención de la economía española tal y como había hecho la UE con Grecia.
Por otra parte, el semanario británico The Economist criticó esta semana, a raíz de la intervención de CajaSur por parte del Banco de España, que España "ha perdido un tiempo precioso" para reestructurar su sistema financiero después de que estallara la crisis económica hace dos años.