MANOLO RODRÍGUEZ | A CORUÑA
Fadesa "se ha autoimpuesto una auténtica economía de guerra". Con estas palabras, Fernando Martín, presidente de la inmobiliaria, dibujaba hace tres semanas el panorama de la compañía que compró a Manuel Jove hace cuatro años. Inmersa aún en concurso de acreedores, la empresa cumple hoy su segundo aniversario bajo tutela judicial con su futuro igual de complicado que el 15 de julio de 2008, cuando protagonizó la mayor suspensión de pagos de España con una deuda de 7.000 millones. Unos 10.000 perjudicados, entre proveedores, bancos, cajas de ahorro y compradores de viviendas esperan ávidos el desenlace.
Y justo cuando sopla las dos velas de su cumpleaños en suspensión de pagos, el proceso concursal entra en su fase final, aunque eso no quiere decir que el resultado vaya a ser feliz. Martinsa Fadesa se debate en estos momentos entre la salvación o la liquidación.
El titular del juzgado de lo Mercantil de A Coruña está a punto de poner el punto y final a la primera fase del concurso. La previsión es que antes de que finalice este mes arranque la segunda, la de la negociación con los acreedores. Si se llega a un acuerdo, la inmobiliaria saldría del concurso y abandonaría la tutela judicial a finales de año.
Al mismo tiempo, la compañía está negociando, como reconoció Fernando Martín en A Coruña hace unas semanas, un plan de pagos con las entidades financieras acreedoras "más adecuado a las circunstancias actuales". Asegura el máximo accionista de Fadesa que el que presentó en diciembre de 2008 y que fue aceptado por la mayoría de ellas ya no sirve. En aquel momento pactó una devolución de la deuda en un periodo de ocho años sin ningún descuento y que arrancaría a mediados de 2010. Este primer pago ya no se realizó.
Los hombres de Fernando Martín no paran de tener reuniones con la banca acreedora, sobre todo con las tres principales entidades financieras que le prestaron el dinero para adquirir la inmobiliaria: Caja Madrid, La Caixa y Banco Popular. Arrancaron no sólo solicitando un retraso en el pago de la deuda sino un nuevo crédito que superaría los 150 millones para poder continuar con su actividad.
Hace menos de dos meses la compañía ya alertó de que su liquidez podría estar en "especial riesgo" si se veía obligada a devolver a los compradores de viviendas el dinero que ya habían anticipado. En mayo reconoció en un comunicado enviado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que la renovación de un decreto de 2008 había evitado su liquidación. El artículo 260 de la ley de sociedades anónimas aborda las causas de disolución de una empresa, una de ellas es que las pérdidas registradas dejen reducido el patrimonio a una cantidad inferior a la mitad del capital social. Y esto le había ocurrido a Martinsa Fadesa. Pero la liquidación de la compañía también está ahora encima de la mesa de la negociación con los bancos y cajas acreedores. Sólo los 1.000 millones que adeuda a Caja Madrid; los 700 a La Caixa o los 400 a Banco Popular impiden que las entidades financieras dejen caer a la inmobiliaria. Estas, debido a que su situación tampoco es igual a la de diciembre de 2008, cuando aceptaron el convenio, no están dispuestas a prestar los 150 millones que solicita Fernando Martín. Como mucho le darían un tercio, pero a cambio quieren conseguir mejores condiciones de devolución de la deuda.
La película está llegando a sus últimos minutos, pero aún se desconoce si el final será feliz.