MANOLO RODRÍGUEZ | A CORUÑA
La gran mayoría de las inversiones que han provocado pérdidas en la caja dirigida por José Luis Méndez han venido de sus negocios en el sector inmobiliario. Casi todas las empresas relacionados con el ladrillo que han tenido problemas (Fadesa, Afirma, Tremon, Nozar Renta Corporación, Colonial, Sacyr, Urazca, Superco, Reyal Urbis, Labaro, San José?) han tenido y siguen teniendo deudas con Caixa Galicia.
El apoyo crediticio de la entidad coruñesa a Martinsa Fadesa tuvo el aval, como no podía ser de otra forma, del director general, José Luis Méndez. Después, llegó la mayor suspensión de pagos de la historia en España, de la que se cumplió su segundo aniversario el jueves, y que supuso el mayor descalabro económico para la caja. De los 7.000 millones de pasivo de la inmobiliaria, 270 se los debe a Caixa Galicia, la cuarta mayor acreedora. La quiebra de la constructora obligó a la entidad financiera a realizar una provisión de 78 millones. A principios de 2009, Fadesa canceló una pequeña parte de la deuda que aún tiene con Caixa Galicia al venderle terrenos edificables por un valor de 25 millones destinados a la construcción de 404 viviendas en Sanxenxo.
La inmobiliaria llegó el jueves a un acuerdo con sus bancos acreedores por el que éstos podrán canjear su deuda por acciones de la firma si la empresa no cumple con sus pagos en un plazo máximo de 10 años. Las entidades financieras rechazaron la petición de la inmobiliaria de recibir una inyección inmediata de liquidez de 160 millones de euros y la pretensión del presidente de Martinsa, Fernando Martín, de mantener el 51% del capital de la compañía después del eventual canje de deuda por acciones.
La evolución experimentada por Caixa Galicia, desde que Méndez fue nombrado director general en 1981, ha sido espectacular. Sin embargo, en los últimos años su gestión ya no ha sido tan brillante y ha coincidido justo cuando la caja ha dejado de apostar por el negocio puramente financiero para arriesgar por otro tipo de inversiones, sobre todo inmobiliarias, alejadas del origen de una caja de ahorros.
Y no es porque no se le avisara. En 2007, antes de que la burbuja inmobiliaria explotase, la agencia de calificación estadounidense, Moody's, rebajó un nivel el rating de Caixa Galicia por su exposición al mercado inmobiliario y su "vulnerabilidad" a la desaceleración del sector en España. En aquel momento, Moody's destacó el fuerte incremento que había tenido la actividad crediticia, donde los préstamos al sector inmobiliario representaban casi el 70% de los activos, cuando unos años antes eran sólo del 40%, "lo que afectará a la solvencia de la entidad". Y al final afectó.
La segunda peor inversión inmobiliaria de Caixa Galicia, tras Fadesa, ha sido en Superco. La sociedad que gestiona los centros comerciales de Cuatro Caminos y El Puerto Centro Comercial estuvo a punto de entrar en suspensión de pagos, pero tras refinanciar su deuda (unos 100 millones) con la entidad dirigida por Méndez se abortó la quiebra. Otra de las inmobiliarias que quebró y también pilló a la caja coruñesa fue Tremon, que entró en suspensión de pagos con una deuda de 1.000. Caixa Galicia era el octavo máximo acreedor con 47 millones. La caja admitió que ya había realizado una dotación especial para cubrirse ante una posible quiebra.
El mayor concurso de acreedores del País Vasco, el del grupo constructor Urazca, con una deuda superior a los 400 millones, también atrapó a la entidad dirigida por Méndez. Caja Laboral, con 74 millones, y Caixa Galicia, con 42,7, encabezaron la lista de acreedores. Como pago por su deuda tuvo que quedarse con una parte (364 viviendas) de una promoción residencial (La Manjoya) en Oviedo.
Cambiar deuda por activos (inmuebles y acciones) ha sido también algo habitual en el nuevo y obligado modelo de negocio impulsado desde la dirección general de la caja en los últimos tiempos. En enero de 2009 tuvo que acudir a la ampliación de capital de Afirma. Los 17 millones se destinaron a amortizar la deuda de 100 que la inmobiliaria tenía contraída con Caixa Galicia. También se vio obligada a cambiar por acciones la deuda de 86 millones en Colonial.
En marzo de 2009, la caja dejó de ser acreedora de la catalana Renta Corporación al adquirir activos inmobiliarios en Barcelona y Madrid; en octubre hizo lo mismo con 156 pisos en Tenerife del Grupo Lábaro, y en febrero de este año se vio obligada a repetir la misma operación con Reyal Urbis por valor de 50 millones. También ha tenido que renegociar su deuda con la inmobiliaria Nozar y el grupo constructor San José.
Debido a su nuevo modelo de negocio, Méndez ha tenido que entrar en un terreno del que no quería saber nada hasta hace unos años: la venta de inmuebles. El enorme stock de viviendas con el que cuenta en la actualidad ha obligado a la caja a convertirse en una inmobiliaria para intentar dar salida al gran número de inmuebles que ha entrado en su cartera.
Aunque la mayor parte de los negocios errados han tenido relación con el ladrillo, Caixa Galicia también se vio obligada el pasado mes a realizar un procedimiento de ejecución hipotecaria contra la residencia de mayores lucense Sanyres por una deuda superior a los 8 millones. En junio también tuvo que optar por canjear la deuda de 26 millones por acciones en la Bodega Enate. Por último, la cadena Nido, especializada en textil del hogar, también se ha decidido por refinanciar su deuda de 25 millones con varias entidades financieras, entre ellas Caixa Galicia.
Las inversiones inmobiliarias de la caja han lastrado la cuenta de resultados de los últimos años. El pasado mes de febrero informó de las cifras de 2009: obtuvo un resultado de 91 millones, un 59,5% menos que en 2008, tras hacer una extradotación de 58,7 millones ante la previsión de deterioro en el valor de su cartera de inmuebles.
Sólo en 2008 la caja dirigida por Méndez invirtió 236 millones en el sector del ladrillo. Un año después, las dos sociedades que comercializan y gestionan los activos inmobiliarios del grupo, Adapa Conducto y CXG Grupo Inmobiliario Corporación Caixa Galicia, sumaron pérdidas superiores a los 100 millones: la primera, 55, y la segunda, 47. Un año antes, los números rojos de esta última habían alcanzado los 45 millones.
La Corporación Caixa Galicia (CXG), que aglutina sus inversiones en empresas y cuyo consejero delegado es José Luis Méndez Pascual, hijo de José Luis Méndez, también está sufriendo los embates de la crisis y de un modelo de negocio discutible: en 2009 su beneficio cayó un 75%. Lejos quedan los tiempos en los que CXG apostó por un costosísimo barco de competición al que dedicaba más de dos millones de euros cada año.