Aunque a ninguno de los sindicatos le gusta llamarle Expediente de Regulación de Empleo (ERE), lo cierto es que el instrumento legal que se perfila para la reestructuración laboral en las cajas gallegas se llama así y cada vez tiene más posibilidades de que sea el elegido. Las entidades están dispuestas a elevar el porcentaje discutido en la anterior reunión de las prejubilaciones, entre un 70% y un 75%, en relación a los sueldos si efectivamente se echa mano de un ERE, que permitiría aliviar parte de los costes del proceso. Básicamente porque se tiraría de fondos públicos.
Los representantes de los trabajadores ya no lo ven tan mal, aunque recuerdan que en procesos similares se alcanzó un 90% y que hay que buscar seguridad jurídica para aquellos trabajadores que, por ejemplo, tengan que pasar parte de la espera a la edad de la jubilación en el paro ante la opción de que se les llame para ocupar un contrato que empeore las condiciones de las que disfrutan actualmente.
Prejubilaciones
Otro de los puntos en el que se logró cierto acercamiento entre las cajas gallegas y los representantes de los trabajadores está, precisamente, relacionado con la edad de jubilación. Las cajas aceptan ampliarla a los que cumplan los 55 años en 2012, siempre que no se supere el techo previsto de los 1.200 retiros anticipados. En lo que no están dispuestas a dar su brazo a torcer es en los 18 meses que se reservan para aceptar el sí de un empleado a prejubilarse -los sindicatos querían que se redujera a seis meses-, pero sí que el trabajador cuente con 90 días, el triple de lo previsto, para pensarse si se va.