MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ | A CORUÑA
Las economías de los países emergentes están en alza. No sólo han sido las primeras en salir de una recesión mundial que todavía trae de cabeza a EEUU y Europa, sino que las previsiones de crecimiento son espectaculares, especialmente las de India y China. Un estudio de la consultora PriceWaterhouseCoopers (PWC) realizado en base a técnicas econométricas, aventura que de grandes mercados potenciales, pasarán a ser grandes potencias competidoras. Esa será la realidad de los dos países que, entre los años 2010 y 2024, se convertirán en auténticas factorías de generar grandes empresas, ya que crearán el 45% de las multinacionales del mundo.
Lo más sorprendente, además, es que India -con 2.219 multinacionales- superará al gigante chino -2.079- a pesar de la expansión que está viviendo en la actualidad. Las claves de este vuelco hay que buscarlas en la población, en el Producto Interior Bruto (PIB), la intensidad de las inversiones y el grado de apertura al exterior.
Las señales de esta transformación económica en India se dejan sentir desde hace años. Uno de los ejemplos es la empresa Mittal, que ha pasado en dos décadas de ser una productora de acero prácticamente desconocida en los mercados globales a ser la más grande del mundo -Arcelor Mittal-.
El crecimiento más rápido
Son los ejemplos de un gigante emergente que ha convertido su economía en una de las que han experimentado un mayor y más rápido crecimiento. Un gigante que, además, no se ha visto castigado con excesiva severidad por la crisis que ha embridado a las principales economías desarrolladas. Sólo sufrió un ligero decaimiento de la tasa de crecimiento anual -que, no obstante, se prevé superior al 6% este año-, del consumo interno y de la inversión extranjera.
Algo parecido, pero a escala diferente, ha ocurrido con China, cuyas tasas de crecimiento económico en los últimos años han estado por encima del 8%, con una previsión, incluso, del 10% para el presente ejercicio. En 2009 ya ocupaba el segundo lugar como potencia mundial, desbancando a Japón y escalando, también, hasta la segunda posición como exportador mundial (el 9% del mercado) y el tercer importador (7% del total). Además, consiguió colocar inversiones por valor de 43.000 millones de dólares fuera de sus fronteras en plena crisis económica mundial, sextuplicándolas desde 2005.
No obstante, según explica Pablo Azcona, socio responsable de Fiscalidad Internacional de PWC, el desarrollo de China en los próximos años, que experimentará un crecimiento medio del PIB superior al de India, podría verse comprometido por factores como las restricciones a la apertura política y social, que restarían intensidad a las inversiones procedentes del exterior. También el crecimiento de la demanda interna del país podría amortiguar la salida de productos al exterior.
Cambio de papeles
El cambio de papeles entre las dos grandes potencias emergentes, no obstante, será gradual. El informe desvela que India no superará al gigante asiático hasta 2018, pero a partir de ese momento, la progresión será importante, ya que para 2024 habrá creado un 20% de empresas multinacionales más. En el caso de India, su desarrollo en el mercado exterior ha empezado por los países más próximos, desde los que se produce el lanzamiento definitivo a los más desarrollados.
La población, según Azcona, va a ser un factor determinante en India, ya que va a contar con una mano de obra potencial muy superior a China, un país que empezará a envejecer en el año 2015, mientras que en India no lo hará hasta 2035.
Países emergentes
El desarrollo de estos dos gigantes irá acompañado de otros países emergentes, según reconoce el informe de PWC. Corea, Malasia, Rusia y Singapur aglutinarán el 36% de las compañías multinacionales de nueva creación hasta el año 2024, un aspecto que, según el informe, "no debe desestimarse". Por contra, Brasil y los países de América latina "no van a enfocar su crecimiento económico de forma tan importante en los mercados exteriores y van a tener dificultades para competir con sus rivales asiáticos".
La irrupción de un gran grupo de compañías de las potencias emergentes en los mercados de los países desarrollados van a tener un doble impacto. Por un lado, va a significar una dura competencia para las empresas nacionales pero, por otro, abrirá nuevas posibilidades de negocio, ya que van a necesitar asesoramiento, socios y generarán una gran demanda de servicios.