L. C. | A CORUÑA
A la fusión de Caixa Galicia y Caixanova le quedan varios flecos pendientes y la sede de la corporación industrial que a partir de diciembre se unificará es uno de ellos. Los consejos de administración refrendaron ayer un protocolo de fusión en el que se establece que Vigo será la sede institucional y de la dirección efectiva del negocio y A Coruña, la fiscal y social -además de dos cosedes representativas, comerciales y operativas en cada ciudad-. Vigo será el domicilio social de la dirección general y la ciudad en la que se reúna el consejo de administración, mientras que A Coruña acogerá la celebración de las asambleas generales, a partir de diciembre, con 320 miembros. Fuentes próximas al consejo explicaron que el protocolo no especifica dónde tendrá su sede la cartera industrial porque aún no está decidido y hasta es posible que su ubicación dependa de quién esté a su mando. Las mismas fuentes apuntan a que el hijo de José Luis Méndez y actual consejero delegado de Corporación Caixa Galicia, José Luis Méndez Pascual, encabezará la dirección de las empresas participadas, aunque lo hará bajo el mando de la responsable del área de Finanzas y Mercados, María Victoria Vázquez, con lo que la incógnita del domicilio social está por despejar. Las cajas sí decidieron que de momento ambas ciudades serán sedes de la obra social, dado que cada caja conservará su fundación, aunque ambas funcionen bajo una misma dirección.
Las cajas dieron ayer por segura la composición de los órganos de gobierno de las entidades y su blindaje hasta dentro de tres años, pero fuentes de la Consellería de Facenda explicaron sin embargo que los cargos electos que integran el consejo de administración tendrán que dejar sus cargos antes del fin del periodo transitorio de tres años, que empezará a contar con la anotación de la nueva entidad en el registro mercantil. La ley estatal de cajas (Lorca) establece que los cargos electos tendrán tres años -desde su entrada en vigor- para abandonar los consejos y esos tres años se cumplen el 14 de julio de 2013, mientras que el periodo transitorio concluirá en diciembre.
CCOO y UGT valoraron ayer la aprobación del proyecto de fusión de Caixa Galicia y Caixanova pero la primera central sindical condicionó su respaldo futuro en asamblea al pacto laboral y la segunda espera un cambio de actitud de ambas entidades desde hoy en la reunión con los sindicatos.
El representante de Comisiones Obreras en la mesa laboral, Luis Mariño, explicó la abstención de sus doce sindicalistas en el Consejo de Caixa Galicia ante la fusión a la espera del pacto con los trabajadores y advirtió de que votarán "no" en la asamblea general prevista para octubre, en la que se ratificará la aprobación de ayer del proyecto de fusión, si no logran su objetivo.
Por este motivo, la posición definitiva de CCOO se conocerá en la primera asamblea, pero "no porque no veamos positiva la fusión, sino porque no podemos dar un cheque en blanco", indicó Mariño.
Mientras, el representante de UGT, José Ramón del Pliego destacó que la fusión es la "mejor de las salidas que podían tener las dos cajas al ser imposible continuar por separado", aunque la caja resultante es "demasiado continuista para nuestro gusto". "Las direcciones de las cajas son culpables de la evolución de sus proyectos, de sus ansias de expansión, que son las que han dado lugar a estos resultados", agregó Del Pliego, quien abogó por construir una entidad "con futuro, que es lo que deseamos".
El ugetista se mostró partidario de un "cambio de actitud" de ambas cajas porque la aprobación del proyecto de fusión precede a la séptima reunión, hoy, de directivos de ambas cajas y sindicalistas para negociar las condiciones laborales de la integración. "Debería haber un cambio de actitudes y voluntad de llegar a acuerdos con los representantes de los trabajadores", consideró Del Pliego.